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lunes, 7 de abril de 2014

Rwanda: a 20 años del gran genocidio.


http://www.losandes.com.ar/notas/2014/4/7/occidente-pone-luna-miel-diplomatica-777823.asp



Occidente pone fin a la luna de miel diplomática


Por Nicolas Revise - Especial para Los Andes 

Carcomido por la culpa del genocidio de Ruanda de 1994, Occidente -con Estados Unidos a la cabeza- ha sido durante mucho tiempo complaciente con Kigali, antes de abrir los ojos a su polémico papel regional y sus violaciones de los derechos humanos.

Si bien los occidentales han puesto fin a la luna de miel diplomática de la que gozaba el régimen del presidente ruandés Paul Kagame desde hace dos décadas, esta ruptura, iniciada en el verano boreal de 2012, no se ha hecho, sin embargo, al mismo ritmo en la ONU, en Washington, en Londres o en Estocolmo, sostienen analistas y diplomáticos.

Ruanda, durante largo tiempo el preferido de los donantes de fondos, se ha beneficiado “del sentimiento de vergüenza y de culpa por el genocidio” entre los diplomáticos estadounidenses, pero también británicos o de Naciones Unidas, estima Richard Downie, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

“Resultado: Occidente ha estado durante casi 20 años con una camisa de fuerza”, explicó el experto. Pero hace menos de dos años “Estados Unidos y los principales donantes despertaron (...) para tener una mirada mucho más crítica hacia Kagame”.

Su colega francés André Guichaoua, un experto cercano al Tribunal Penal Internacional sobre Ruanda, confirmó que Washington ha tomado distancia con Kigali. “Estados Unidos consideró durante mucho tiempo que Ruanda era el actor clave de la estabilidad en la región. Ahora considera que también es un factor de desestabilización”, dice el sociólogo.

De hecho, el régimen de Kagame ha sido reiteradamente acusado de apoyar a grupos rebeldes armados en el este de República Democrática del Congo.

Los sucesivos informes de la ONU desde junio de 2012 han dado cuenta del apoyo militar de Ruanda a los rebeldes congoleños tutsis del M-23 en Kivu del Norte, que Kigali siempre ha negado.

Después de haber cerrado los ojos sistemáticamente, la diplomacia estadounidense y de los países europeos han apoyado esta tesis, y el secretario de Estado John Kerry incluso insinuó a Kigali que se alejara del M23. Desde entonces Estados Unidos ha amplificado sus críticas.

El Departamento de Estado denunció en enero y en marzo la presunta implicación del régimen de Kagame en la muerte de un disidente ruandés en el exilio en Sudáfrica y los intentos de asesinato de otros.

El gobierno de Obama ha advertido a Kigali sobre el respeto de una “oposición política pacífica” en un sistema “democrático”. Estados Unidos estableció sanciones -simbólicas- bloqueando cientos de miles de dólares destinados a la formación de soldados ruandeses.

Alemania, Holanda y Suecia ya habían congelado su ayuda en 2012. Estocolmo la reanudó después, pero criticó “las tendencias negativas relativas al desarrollo democrático y la libertad de expresión en Ruanda”. Noruega redujo su asistencia a la tercera parte desde 2007.

En cambio, Londres que ha mantenido un apoyo indefectible a Kigali, “tiene todavía camino por recorrer”, señala Downie.

El Reino Unido “sigue considerando a Ruanda como favorito a la hora de recibir donaciones de fondos", critica el investigador, quien denuncia “una política británica, en relación con Ruanda, bajo la influencia de Tony Blair", el ex primer ministro que se convirtió en asesor especial del presidente Kagame.