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sábado, 15 de noviembre de 2014

"Yacimiento" Vaca Viva.





http://www.susanamerlo.com/

¿Y la “vaca viva” para cuando?





Susana Merlo

Mientras el Gobierno parece desvelarse por una promesa, como es el yacimiento de Vaca Muerta que, probablemente en un futuro, tal vez no tan cercano, brinde importantes beneficios a la economía del país, pero que antes requiere de inversiones millonarias que aún no aparecen, sigue permitiendo que la producción de las “vacas vivas” vuelva a caer, sin perspectivas de recuperar la fuerte pérdida de stock que se produjo durante este mismo Gobierno.

En el mundo, el precio del petróleo cae, de hecho, los U$S 77 por barril de esta semana, lo colocan en uno de los niveles más bajos de los últimos años.

Pero con la carne vacuna ocurre exactamente lo contrario. A diferencia de la mayoría de los “commodities”, la demanda mundial sigue firme, igual que los precios, y se prevé que así va a seguir por varios años.

Claro, el comercio del sofisticado producto, aunque creciente, apenas se ubica en 10 millones de toneladas, eso si, mucho más caras que otras alternativas como la carne de cerdo o de pollo, de mucho menor costo, ya que este comercio implica la friolera de unos U$S 39.000 millones  para este año, según datos de la publicación Informe Ganadero. El caso es que los países cuya economía sigue creciendo, y donde la actividad económica venía muy retrasada, una de las primeras cosas que hacen cuando se “enriquecen” es mejorar la calidad de lo que comen, y en esa escala, la carne vacuna se ubica al tope de la lista. De ahí que hoy la demanda esté liderada, justamente, por China, que ya importa casi el 20% del total, tendencia que seguirá en aumento.



El otro aspecto que el Gobierno sigue desaprovechando, es que son muy pocos los países en el mundo que pueden incrementar su producción de carne vacuna, y todos ellos lo están haciendo (excepto que el clima se los impida), menos la Argentina, tal vez la más beneficiada por temperaturas, suelos y extensiones (se estiman alrededor de 176 millones de hectáreas aptas para la actividad), beneficios que en esta década fueron holgadamente neutralizados por la política oficial, al punto que estos años determinaron que la Argentina cayera desde cerca del 12% del comercio mundial, a apenas un 2% este año, uno de los registros más bajos que se tenga memoria. Aún así, ese escaso volumen, el menor de toda la región, permitirá un ingreso de divisas de unos U$S 1.250 millones, mientras que Estados Unidos exportará por U$S 6.000 y Brasil, hoy el primer exportador de carne vacuna a nivel mundial, alcanzará solo por este rubro, más de U$S 6.300 millones.

Pero lo inexplicable, más aún ante la falta de recursos que tiene el Gobierno, es que las exportaciones de carne sigan restringidas, se incumplan las principales cuotas que tiene asignado el país (tal el caso de la Hilton para Europa que, a alrededor de U$S 20.000 la tonelada, no se completó en los últimos 8 años), y que no haya una sola política que aliente a la rápida recuperación de la producción que, por el contrario, nuevamente está cayendo en los últimos meses tanto en producción, como en peso de faena y, más alarmante aún, en el porcentaje de hembras que se está mandando otra vez al mercado, superior a 46%, lo que habla de un proceso de liquidación.

Sorprendentemente, y a pesar de todos estos datos inocultables, los funcionarios siguen haciendo largos –y caros- viajes a China, Rusia, y otros destinos, supuestamente para hacer acuerdos de venta de un producto que, evidentemente, no quieren exportar.

Y, si bien las posibilidades de recuperar el rodeo nacional a más de 60 millones de cabezas como llegó a tener, antes de caer los 11-12 millones en esta década, es difícil, entre otras cosas, por falta de respaldo financiero,  las posibilidades de crecimiento la producción de carne en función de la productividad, es mucho más cercana y factible.

Y esa posibilidad, gradual por cierto, podría arrojar una volumen final para exportar superior al millón de toneladas por año, lo que a valores internacionales de hoy, en promedio, y con todas las cuotas incluídos, arrojaría no menos de U$S 7.000 millones/año.

Autos tiene exportaciones por algo más de U$S 11.000 millones.

¿Alguien en el Gobierno hará estás cuentas?

¿Alguien les dirá que están desperdiciando miles de millones de dólares por incapacidad, o por tozudez?

¿Alguien, algún día, se hará cargo de las posibilidades perdidas?.

Finalmente, alguien en el Gobierno será capaz de explicar porque la Vaca Muerta es tanto más importante que la vaca viva y no a la inversa?...