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sábado, 18 de febrero de 2017

NARCOTRÁFICO: ¿ES SERIO TRUMP?










por Carlos Pissolito.

Lo hemos sostenido siempre y lo repetimos. La seriedad es un atributo importante a la hora de juzgar políticas y estrategias. En ese sentido, nos preguntamos si el nuevo presidente de los EEUU, el inefable Donald Trump, va a cumplir lo que ha prometido respecto a combatir al narcotráfico en serio.
Para empezar, debemos saber que la intención de Trump es romper con la tradicional estrategia de lucha contra el narcotráfico de los EEUU para inaugurar una nueva basada en paradigmas distintos.
Básicamente, la de sus predecesores, y a la que hemos criticado, se basaba en el combate de la producción mediante la estrategia del descabezamiento y en la tolerancia, cuando no la promoción del consumo. Conocemos sus resultados. Para ampliar cliquear:
https://www.informadorpublico.com/narcotrafico/narcotrafico-no-a-la-estrategia-norteamericana


Por su parte, Trump acaba de anunciar en un discurso ante la Asociación de Jefes de Policía de Ciudades Importantes que el flagelo de las drogas estaba destruyendo el potencial de los jóvenes estadounidenses y el futuro de Estados Unidos y que hay que aplastarlo.

Posteriormente, para concretar esta intención, nombró como Secretario de Seguridad Nacional al general John Kelly y como Procurador General a Jeff Sessions. A ambos les ordenó diseñar un nuevo organismo especial que: “...se concentre en destruir a las organizaciones delictivas transnacionales y a los carteles de la droga”. Les otorgó 120 días para presentar un informe sobre “organizaciones delictivas transnacionales y sus organizaciones subsidiarias, así como el alcance de la penetración de esas organizaciones en Estados Unidos”.

Hasta acá todo bien, pero, ¿cómo sabremos si va en serio?

Al respecto hay que empezar por admitir que los EEUU juegan un papel fundamental en las operaciones del narcotráfico global. Cuál es la participación de su gran banca en el lavado de los inmensos activos que éste produce.

Concretamente, el entonces director de la Oficina de ONU contra la Droga y el Delito, Antonio María Costa, dijo en el 2009 que los bancos internacionales se habían vuelto “narcodependientes”. Especificó que: “En muchos casos, el dinero de las drogas era la única inversión de capital líquido. En la segunda mitad de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario, así que el capital líquido se convirtió en un factor importante. Los préstamos interbancarios se financiaban con dinero que se originaba en el narcotráfico y en otras actividades ilegales... Hubo indicios de que algunos bancos fueron rescatados de esa manera”.

Sabemos que la Administración Obama ha sido sumamente tolerante con estas graves transgresiones bancarias en aras de ayudar a superar la crisis financiera del 2008/9. Por el contrario, si Trump cumpliera su promesa de campaña de quitarle a la banca mayorista especulativa esta fuente de financiamiento tendríamos un fuerte indicio de que va, realmente, en serio.

Otro indicio importante, sería que comenzara a combatir el consumo de drogas entre las élites de su país.  Al respecto, Trump ha sostenido que: "Vamos a hacer que esas drogas dejen de envenenar a nuestros jóvenes  y a nuestra población. Vamos a ser despiadados en esta lucha. No tenemos otra opción...Y vamos a dar esa pelea contra los carteles de las drogas y vamos a trabajar para liberar a nuestras comunidades de las terribles garras de la violencia”.

 Entre esas drogas vienen ganando terreno la morfina producida en México la que nos lleva al tercer indicio. Cuál es su trabajo coordinado con ese país para combatir su producción y su ingreso a los EEUU.

Más allá de la demonización que se ha hecho y que se hace en los mass media de la prolongación del famoso muro. Existe una necesidad estratégica real. Cuál es la de evitar que se conforme una amplia área bajo el control del narcotráfico sobre el sur de los EEUU y el norte de México.

Esta tema viene siendo advertido por varios expertos, como William Lind, el creador del concepto de Guerras de 4ta Generación. Quien señaló, precisamente, que su país, los EEUU muy bien puede verse obligado a desarrollar técnicas de contrainsurgencia para evitar un colapso estatal, tanto los territorios colindantes entre ambos países.

Lind sostiene, entre otras cosas, que la agresividad de los carteles narcos por ganar espacios territoriales en los estados sureños de los EEUU, hay que sumarle la complicidad de las redes de contrabando de armas norteamericanas que abastecen a los carteles de la droga. Ya hay voces que han alertado, por decirlo de algún modo, de la posibilidad de una intervención militar de los EEUU en el norte de México.

Obviamente, que la necesidad existe; pero no cabe duda que si se concretara bajo esa forma sus resultados serían catastróficos, no solo para las relaciones entre ambos países, sino para toda nuestra región, la de los americanos del Sur.

En este sentido, hay que comenzar por reconocer que ambos Estados, el norteamericano y el mexicano tienen un enemigo común y se llama narcotráfico. Muy bien pueden colaborar ambos para librar una lucha coordinada. Más allá de extensa colaboración que se ha  desarrollado hasta el momento, pero que se ha demostrado como poco efectiva por una errónea estrategia.

En el pasado, los EEUU con la autorización del gobierno mexicano persiguieron a notables bandoleros como Pancho Villa. En lo que se conoce como la Expedición Punitiva de 1916 y que no diera buenos resultados por la popularidad del famoso caudillo mexicano.

No digo que ahora sea necesario apelar a expediciones militares formales. Ya no hacen falta; pero bien podrían adquirir la forma del uso de incursiones combinadas entre ambos países de sus fuerzas especiales, el uso común de medios de inteligencia, tanto electrónica como humana, entre tantas otras posibilidades.

Llegado a este punto, los narcofavorecedores de siempre seguramente argumentarán que toda "guerra" contra las drogas está perdida de antemano. Falso. Las únicas guerras perdidas de antemano son las que no se libran por falta de voluntad.

La primera de ellas y que puede servir de modelo, la Guerra del Opio (1839-1842), terminó en forma exitosa, siendo que la poderosa Gran Bretaña estaba entre sus impulsores. Simplemente, porque un funcionario chino tuvo al voluntad política de cortar con el tráfico ilegal de esa substancia de raíz, quemando sus cargamentos y encarcelando y ajusticiando a los traficantes.
Si Donald Trump tiene la decisión demostrada por Lin Hse Tsu en esa famosa guerra no lo sabemos. Pero, hasta ahora y por lo demostrado, creo que le podemos dar el beneficio de la duda.

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