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lunes, 15 de octubre de 2012

Hacia dónde se dirige la estrategia de los EE.UU.


 

Por Steven Metz, 10 Oct 12.

 
Recientemente, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el General Martin Dempsey, dio a conocer un documento titulado: Capstone Concept for Joint Force 2020, conocido por su difícil sigla CCJO. A primera vista, podría no parecer importante. Después de todo, las FFAA de los EE.UU. lanzan conceptos y doctrinas en forma regular, la mayor parte de ellas solo interés para los propios militares, la industria de defensa y quizás algunos fanáticos de la defensa. Pero el nuevo CCJO es diferente. La seguridad estratégica norteamericana y sus FFAA se encuentran en medio de una gran transición y este documento provee una importante ventana que nos muestra qué es lo que las FFAA esperan hacer en el futuro y, en un sentido amplio, cómo lo piensan hacer. De ello, resulta esclarecedor, tanto lo que dicen como lo que callan.

El CCJO es un documento ambicioso que intenta proveer una “visión superior de cómo las fuerzas operarán en el futuro.” Su tema central son las, “operaciones globales integradas”. De acuerdo con la idea de que las FFAA de los EE.UU. deben aprender a, “combinar capacidades rápidamente entre sí y con otros actores a lo largo de dominios, escalones, fronteras geográficas y afiliaciones organizacionales.” Mientras las amenazas y los desafíos emergen, la red de los EE.UU. y las fuerzas de sus colaboradores deberán, “formarse, evolucionar, disolverse y reformarse.”

 Dejando de lado su complicada prosa, estas son ideas importantes que comprometen a las FFAA de los EE.UU. más allá de su pesada, rígida y burocrática visión mediante la imitación los cambios organizacionales que tienen lugar en amplios sectores de la actividad privada. Los militares deben hacerlo en orden de dominar la explosiva complejidad de la interconectividad del ambiente de la seguridad global. Los conflictos del futuro, según el CCJO, evolucionarán más allá de las FFAA tradicionales abarcando a una amplia variedad de organizaciones no-estatales –incluidas milicias, compañías militares privadas, terroristas, insurgentes y organizaciones criminales transnacionales- que crecientemente poblarán el campo de batalla. Porque debido a la difusión de la tecnología, muchos de esos actores no-estatales tendrán mejores capacidades.

Los conflictos del fututo estarán, también, impulsados por la “dinámica transnacional,” con el espacio y el ciberespacio convirtiéndose crecientemente en dominios importantes. Porque los medios de comunicación social, la tecnología celular y de video harán posible la transmisión en vivo de las operaciones militares, permitiendo a “la mayor parte del mundo observar a los acontecimientos en tiempo real.” Para ser exitoso en este ambiente, las FFAA del futuro de los EE.UU. usarán crecientemente capacidades de “baja firma o bajo perfil” como operaciones espaciales y sistemas de ataque global. También, les hará falta una “experiencia regional profunda” para operar en ambientes culturales diversos.

Tanto por lo nuevo enfatiza como por lo no discute, es que la CCJO es importante. Cuatro aspectos saltan a la vista.

El documento menciona la actual proliferación de las armas de destrucción masiva (ADM) y habla sobre las operaciones “contra ADM”. Ello sugiere que las FFAA de los EE.UU. deben estar en capacidad de destruir u obtener el control de las ADM en manos enemigas. Pero la CCJO no discute cómo las FFAA de los EE.UU. podrían operar en un ambiente contaminado por un intercambio nuclear, terrorismo nuclear o el uso de armas químicas o epidemias a gran escala, en orden de derrotar a un enemigo, estabilizar un área, ayudar a restablecer los servicios básicos y la gobernabilidad o proveer ayuda humanitaria, si esto es lo que se ordena. Aunque esto sea improbable, es concebible dada la proliferación de ADM. Durante la Guerra Fría, los EE.UU. se preparó para las condiciones que seguirían a un campo de combate después de un ataque químico o nuclear. A las tropas se les entregaron equipos de protección y se las entrenó con el mismo. Hoy, hay poco entrenamiento en situaciones en que las ADM son usadas. De hecho, hay solo unas pocas unidades especializadas para responder a un incidente con ADM,  pero esta carencia no está internalizada en los militares, a pesar de las funestas tendencias de proliferación nuclear a lo largo del mundo.

Segundo, mientras que la CCJO admite que los adversarios del futuro tendrán probablemente algunas capacidades avanzadas, no considera una situación en la cual estos enemigos tengan una ventaja tecnológica, al menos en algunas áreas importantes. Desde los años 50, el planeamiento de las FFAA de los EE.UU. ha asumido una superioridad cualitativa y tecnológica respecto de sus adversarios. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, los militares creyeron que el Pacto de Varsovia podría tener más tropas, tanques, aviones en una guerra con la OTAN, pero todos ellos serían de menor calidad respecto de los de la alianza. La actitud sigue. Pero, dado que la mayor innovación tecnológica hoy proviene no de los laboratorios de defensa sino del sector privado y, en consecuencia, puede caer en las manos de quien tenga el dinero para comprarlas, existe al menos la posibilidad, de que en el futuro las FFAA de los EE.UU. puedan entrar en un conflicto con un enemigo que tenga una ventaja tecnológica. Sería prudente considerar esta posibilidad antes de enfrentarla en el campo de combate.

Lo tercero, la CCJO no menciona la posibilidad de cambios revolucionarios en los conflictos armados que emerjan de una innovación proveniente del sector privado. Con todo lo que está pasando en los terrenos de la robótica, la computación por nube, los nuevos materiales. Las nuevas fuentes de energía, la nanotecnología, la impresión en 3D, la ingeniería genética y en muchas otras áreas, hay una posibilidad razonable de que alguien pueda darse cuenta cómo integrar todas estas ventajas en una forma radicalmente nueva de actividad militar. De nuevo, sería mejor pensar en esto ahora.

Finalmente, la CCJO no menciona la posibilidad de prolongadas guerras a gran escala entre naciones. Mientras hay una creencia generalizada entre los militares profesionales y en otros expertos de defensa de que esta forma de conflicto, la cual estuvo en el foco de la estrategia en los últimos tres milenios, puede haber desaparecido para bien; otros argumentan que puede ser peligroso olvidarla del todo. Después de todo, los expertos de defensa han predicho, o al menos han esperado, la extinción de las guerras entre potencias en el pasado; ya sea por el desarrollo de organismos internacionales y la ley, la integración económica, las armas nucleares o el rechazo popular a los costos de la guerra, solo para probar que estaban equivocados.

¿Da en el blanco la CCJO? Seguramente que representa el pensamiento de militares profesionales inteligentes y aun brillantes y que no contiene errores evidentes. Pero, los puntos centrales están en los énfasis que hace. ¿Son las cosas no mencionadas o declaradas sin importancia importantes? O ¿La CCJO ha hecho bien en dejarlas así? Solo el tiempo lo dirá, pero el documento merece la crítica pública, tanto como un chequeo adicional como una validación que ayude a los norteamericanos a entender hacia donde se dirigen sus FFAA.

Steven Metz es un analista de defense y autor de: "Iraq and the Evolution of American Strategy."
Traducción: Carlos A. Pissolito.

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