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domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Podrá China incrementar su productividad?

 

 

http://www.clarin.com/opinion/China-promueve-shock-productividad_0_1027097375.html

China promueve su shock de productividad


Por Jorge Castro -  10/11/13     

                                  
El problema de fondo de la economía china, cuando se realiza este fin de semana el 3° Plenario del 18° Comité Central del Partido Comunista (PCch) – el más importante cónclave de decisión de la alta conducción del Partido y el Estado de los últimos 32 años – es que la estructura de costos, ante todo laborales, ha crecido por encima del nivel de incremento de la productividad; y esta nueva fase de la acumulación ha adquirido un carácter cualitativo a partir de 2008, cuando el saldo neto del comercio exterior se tornó nulo o negativo como contribución a la expansión del producto bruto interno.
La única respuesta significativa a esta situación es aumentar la productividad por encima del nivel alcanzado por el alza de costos. Los salarios reales crecen 20% por año desde 2009. La cuestión central en China consiste en desatar los bolsones clausurados de productividad, que frenan la expansión de su estructura productiva y el pleno despliegue de su potencial.
Esos núcleos son tres: la represión del sistema financiero, que mantiene inertes más de US$ 40.000 millones de depósitos pasivos y obstaculiza la capacidad de consumo de la nueva clase media; el monopolio de las grandes empresas estatales (SOE’s) en los sectores protegidos de la economía; y por último (decisivo en términos políticos y demográficos), la condición de 279 millones de migrantes campesinos (hukou) que trabajan en las ciudades pero sin derecho a comprar o vender viviendas y automotores, lo que los excluye de la demanda doméstica.
Esta encrucijada se presenta en una fase de la historia china en la que se ha agotado la posibilidad de crecer sobre la base de la incorporación de tecnologías originadas en los países avanzados; y es preciso ahora desatar una aptitud propia de innovación, como único sustento de un auge significativo de la productividad. Este desafío ocurre cuando EE.UU – la frontera del sistema – ha vuelto a desatar una nueva revolución tecnológica (cloud computing).

La represión de las tasas de interés por debajo del nivel de inflación ha implicado un subsidio para las SOE’s –bajo la forma de crédito barato– de 6% del PBI, que se ha restado a la capacidad de consumo de la clase media, y ha reducido en forma proporcional la demanda. Este fin de semana sería anunciada la participación de empresas privadas en todos los sectores protegidos de la industria, forzando a competir a las SOE’s y a convertirse, sin excepción y en un plazo de 3 años, en corporaciones globales.
Este mandamiento alcanza de pleno a las 112 mayores SOE’s, que representan 1/3 del PBI y han recibido más de 90% del crédito subsidiado. Su exceso de capacidad asciende a casi 3 puntos del PBI. Por el mismo motivo se eliminan todos los requisitos de entrada para constituir nuevas empresas privadas, con el objetivo de transformar a China en el país más amigable para el capitalismo emprendedor.
A partir de ahora, crecer en China sobre la base de la demanda doméstica es sinónimo de expandirse a través de las ganancias de productividad y el incremento del consumo es una consecuencia de la elevación sistemática del PBI per cápita. La modificación del status de los hukou es la decisión fundamental de la nueva conducción del Partido y el Estado, y se trata de comenzar por el punto de partida, la condición rural de los migrantes.
Hay que reconocer a los labradores una plena capacidad para comprar y vender sus derechos sobre la tierra rural, otorgándoles un “derecho de propiedad” como el que tienen sus congéneres urbanos desde la década del ’90, y que ha sido el gran impulso de expansión de la demanda doméstica. Este formidable experimento provocaría una elevación de la demanda de 20% o más, al convertirse los migrantes en consumidores plenos. Este es el nudo esencial de la disparidad campo-ciudad en la actual China, y coloca el acento en el apotegma de Mao: “todo en China depende del campesinado”.