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miércoles, 26 de agosto de 2015

La crisis china llegó para quedarse.




http://lat.wsj.com/articles/SB11051541622060234421004581193111776637074?tesla=y


China intenta un alivio, pero el olor a crisis sigue ahí.







Por ALEX FRANGOS

China lanzó una doble medida de flexibilización monetaria tras la nueva caída bursátil del martes. El recorte de las tasas de interés y una reducción de los requisitos de reservas de capital de los bancos están dirigidos a amortiguar la caída de las acciones y estimular la economía real.

Pero en un paso significativo a largo plazo, el banco central dio un nuevo paso hacia la liberalización de las tasas de interés. El Banco Popular de China anunció que los bancos tendrán la libertad de ofrecer las tasas que quieran sobre los depósitos a un año de los ahorradores, similares a los certificados de depósitos.

En mayo, el banco central ya les había dado mayor margen, aunque no total libertad, para fijar las tasas de interés de los depósitos a corto plazo.

Dejar que los bancos fijen sus propias tasas es el último paso en la transición de China de un sistema bancario controlado a uno determinado más por el mercado. En teoría, los bancos han sido libres de fijar sus tasas de interés de sus préstamos desde 2013, pero debido a que las tasas para depósitos —y por lo tanto su costo de obtener capital— aún estaban reguladas, las firmas financieras no habían podido cobrar lo que deseaban.

La liberalización de las tasas para depósitos ayudará, en teoría, a la economía a asignar mejor el capital. También permitiría al Banco Popular de China ejercer una política monetaria más tradicional, en la que el banco central fije una meta para las tasas de interés que el sistema bancario usa como parámetro y pueda ajustarlas al alza o la baja de forma según las necesidades. Esos cambios son positivos para la capacidad de China de manejar su economía en el futuro.



No obstante, el cambio también eleva el riesgo y plantea la posibilidad de que incluso si China supera sus actuales dificultades, quedará expuesta a problemas en el futuro. La historia de la liberalización de las tasas de interés alrededor del mundo está llena de crisis. Los países nórdicos liberalizaron sus tasas de interés en los años 80 como forma de estimular el crecimiento. Los bancos y los prestamistas a la sombra aprovecharon su nueva libertad para ofrecer préstamos más baratos, pero esto, combinado con una ola de entradas de capital del exterior, resultó en burbujas en el sector de viviendas y recesiones.

El otro interrogante es si el Banco Popular de China cumplirá su promesa sobre las tasas para depósitos. Después de relajar su control sobre las tasas de depósitos en mayo, el banco central les pidió a los bancos discretamente que no ejercieran su nueva libertad. La entidad temía que si demasiados bancos subían sus tasas para depósitos, esto pudiera socavar la eficacia de un recorte de tasas.

Por supuesto, las medidas que anunció este martes no fueron motivadas por un deseo de llevar a cabo una reforma de mercado. Fue un acto de desesperación como consecuencia de la caída en picada de los mercados y la tibia respuesta a los recortes de tasas previos en la economía real.

De todos modos, las anteriores reducciones de tasas, contrario a lo que muchos piensan, han tenido cierto efecto, ya que los costos de endeudamiento descendieron, al menos en términos nominales. Las acciones de bancos y firmas de bienes raíces que se cotizan en Hong Kong, cuya bolsa en general ha estado aislada de los movimientos bursátiles irracionales de este año en China, deberían beneficiarse por las medidas cuando los mercados reabran.

El problema para China en este momento es que tantas medidas de política monetaria en tan poco tiempo han sacudido a los inversionistas. Hasta que el mercado bursátil toque fondo, y la economía real muestre signos de salud convincentes, el olor a crisis permanecerá.