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miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Y si la Reserva Federal sube las tasas de interés?



http://www.abc.es/economia/20150916/abci-tipos-previa-201509151227.html


Máxima presión para que la Reserva Federal no suba los tipos.







MANUEL ERICE / CORRESPONSAL EN WASHINGTON

Día 16/09/2015 - 01.59h

Existe temor a que un encarecimiento del dólar ralentice el crecimiento de EE.UU. y hunda a los emergentes. Máxima presión para que la Reserva Federal no suba los tipos.
La Presidente de la Reserva Federal, Janet Yellen.

No es habitual que el gobierno de una institución acumule tal avalancha de presiones públicas como la que ha recibido las últimas semanas la Reserva Federal antes de la que podría ser la primera subida de tipos de interés en Estados Unidos desde que,a finales de 2008, hiciera historia reduciendo la tasa hasta el 0,25%. La Fed comienza hoy la reunión que mantendrá hasta mañana y en la que decidirá si da o no un primer paso para empezar a normalizar su expansiva política monetaria de los últimos años. Sin embargo, ayer mismo, las Bolsas acogieron con champán la posibilidad de posponer el alza de tipos por unos últimos datos macroeconómicos peor de los esperado.

Casi siete años después y hasta 50 reuniones en las que se acordó mantenerlos, su presidenta, Janet Yellen, avalada por sus homólogos de las distintas reservas estatales, ya ha reiterado que se impone una subida de los tipos, una vez que los dos grandes objetivos marcados, la bajada del paro y la progresiva subida de la inflación hasta el 2%, caminan en la buena dirección. Que se produzca ahora, en octubre o en diciembre, cuando hay previstas sesiones del órgano de gobierno de la Fed, ese incremento va a depender de la luz que arrojen los últimos análisis internos sobre las consecuencias de la medida.



Según se acercaba la cita de este miércoles y el jueves en Washington, se ha convertido en un gran rompecabezas para los responsables de la Reserva Federal. Tras digerir la agridulce bajada del paro en agosto en Estados Unidos, buena pero no redonda, y con los mercados algo más calmados a la expectativa, aquí está el dilema: subir los tipos y arriesgarse a que la economía mundial y la estadounidense se ralenticen, o mantenerlos más tiempo sabiendo que, perdida su efectividad, el arma del dinero barato para crecer se puede volver en contra.

Durante el reciente encuentro que reunió a gobernadores de bancos centrales en la tradicional cita de Jackson Hole (Wyoming), el vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer, no descartó que la subida se demorara hasta diciembre. Las Bolsas mundiales acababan de temblar por la incertidumbre china. Pero también pareció ponerse la venda antes que la herida cuando adelantó que si hay un aumento, «será de un cuarto (0,25%), para ir subiendo progresivamente pero poco a poco».

Hay una opinión extendida entre los expertos de que la propia bondad del estímulo, que ha permitido que la economía estadounidense combatiera más rápidamente la descomunal crisis financiera, es la mejor razón para ponerle fin. Perdida su efectividad, tiene poco sentido mantenerla en el tiempo. A lo que añaden que si en el futuro vienen mal dadas, habría margen otra vez para poder utilizar la bajada como incentivo.

Sin embargo, empresarios, inversores y prestigiosos economistas alertan de los riesgos de desincentivar una economía que todavía no ha alcanzado la fortaleza suficiente. Mientras el Nobel Stiglitz argumenta que la economía real, la del empleo y los salarios, dista mucho aún de haber consolidado su recuperación, y pide más tiempo con el dólar en mínimos, los grandes empresarios y gurús como Warren Buffett avisan del gran peligro que supondría para las exportaciones norteamericanas fortalecer aún más el dólar y que los tipos en Estados Unidos fueran claramente superiores a los de Europa, algo que no se ha producido nunca.

«Pánico y turbulencias»

En el tira y afloja no ha quedado al margen la batalla institucional y política. El pasado jueves, el economista jefe del Banco Mundial, Kaushik Basu, sin duda ante el fundado temor a que la Fed opte por la subida y pareciendo hablar en boca también del FMI, advirtió a la Reserva Federal del «pánico y las turbulencias» que produciría la medida en los mercados de los países emergentes. En su dramático llamamiento, no exento de acusación previa, Basu responsabilizaba a la Reserva Federal de las «negativas consecuencias» de un incremento de los tipos, y señalaba con el dedo al aseverar que «sería contra la recomendación del Banco Mundial y el FMI».

Y es que sería más fácil para la Fed si el efecto de su decisión se quedara en el ámbito norteamericano como si de una burbuja se tratara. Muy al contrario, la ralentización del crecimiento de China, ahora en el 7% del PIB, que no ha hallado solución por ahora en una devaluación oficial del yuan, está minando día a día a las economías emergentes, y en especial las iberoamericanas, con Brasil a la cabeza, muy dependientes de las materias primas que compra el gigante asiático.