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domingo, 31 de enero de 2016

Argentina reduce drásticamente las cifras de la represión militar.



http://gaceta.es/noticias/argentina-reduce-drasticamente-cifras-represion-militar-28012016-2012





Juan E. Pflüger

La administración de los Kirchner tenía muy claro que el enfrentamiento social radicalizaba las posturas y que ellos, primero Nestor y después Cristina, serían los beneficiados del giro al socialismo de la sociedad argentina. Una forma de actuar que en España le dio buenos resultados a José Luis Rodríguez Zapatero. Si los argentinos tenían la represión del Gobierno Militar que se desarrolló entre 1976 y 1983, los socialistas españoles tuvieron la Ley de Memoria Histórica que volvió a dividir España en dos.

En el caso argentino, el actual presidente Mauricio Macri, ha optado por ceñirse a la verdad de los hechos históricos como única vía hacia la reconciliación nacional que evite la división entre diferentes segmentos sociales que los Kirchner alimentaron dando fuerza a las Abuelas de la Plaza de Mayo con Estela de Carlotto a la cabeza.
Junto a esta organización y docenas de ONG que vivían del dinero público en trabajos de búsqueda de víctimas de la dictadura militar, se acuñó el mito de los 30.000 desaparecidos en aquellos años. Y lo peor es que desde 1994, cuando la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) realizó el informe Nunca Más, se tenían datos fiables de la realidad de aquellos duros hechos.



Pero como se desmontaba el mito, prohibieron por ley el acceso a los archivos de la causa de investigación abierta y se publicaron de forma camuflada los resultados de esa investigación. De ella se han ido conociendo datos que eran inmediatamente desmentidos por los medios del kirchnerismo y por asociaciones como las Abuelas de la Plaza de Mayo.  Entre quienes se atrevieron a hablar de estos asuntos estaba una voz más que autorizada, la de Graciela Fernández, secretaria de Conadep, que en 2009 situaba el número de muertos y desaparecidos en 7.954. Ella era madre de un desaparecido de 17 años, no tenía por lo tanto ningún interés en ocultar la verdad, todo lo contrario. Pese a ello no se escatimaron ataques contra ella.

Un periodista especializado en esta materia, Ceferino Recto, cifró la represión en 6.415 desaparecidos y 743 asesinatos. Publicó una completa investigación que fue de inmediato desautorizada por el oficialismo. Ahora, con la apertura de los expedientes y la publicación de los datos reales ya se puede conocer la realidad de aquella represión: 5.928 muertos, 377 desaparecidos y 31 niños arrebatados a sus padres y dados en adopción a personas afines al Gobierno que se autodenominaba Proceso de Reorganización Nacional.

El estudio deja clara la procedencia laboral de las víctimas. De ellos el 30% eran obreros, el 21% estudiantes, el 18% empleados, el 10,7% profesionales y el resto eran docentes, autónomos, amas de casa y, frente a lo que se venía sosteniendo en el mito de las 30.000 víctimas, tan solamente el 1,6% eran periodistas.

El mismo mito de las 30.000 víctimas, acuñado por el peronismo de izquierdas, el socialismo y el comunismo argentino, a la vez que sobredimensionaba la represión cometida por el régimen de los militares, minusvaloraba el terrorismo de los Montoneros. Un grupo que partía de la izquierda peronista y que actuó entre 1970 y 1979, pero que a partir de 1974 fue radicalmente rechazada por el propio Perón que murió unos meses después de condenar sus actuaciones.

Los montoneros causaron, según los datos oficiales, 547 víctimas mortales se les achacan judicialmente, aunque las fuentes periodísticas les imputan hasta 1.500. De sus víctimas, al menos 230 eran civiles. Pero también cometieron innumerables delitos de todo tipo: más de cinco mil atentados con explosivos, mil incendios provocados, 1.748 secuestros, 45 ataques a unidades militares, 22 asaltos a medios de comunicación y 80 asaltos a fábricas son los más significativos.