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viernes, 9 de octubre de 2015

¿Se viene la 3er Intifada?


http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Opinion/67563/

¿Están dadas las condiciones para la explosión de una tercera Intifada? 







Gabriel Ben-Tasgal*


No todo acto de violencia o terrorismo palestino debe ser calificado como Intifada (levantamiento). Para confirmar que presenciamos una tercera Intifada deberíamos constatar la existencia de tres condiciones: 1) Acciones de múltiples actos de violencia física contra civiles israelíes. Es decir, llevar la protesta anti-israelí palestina a una fase de violencia física; 2) Contar con el respaldo de las principales instituciones palestinas y; 3) Constatar cierto nivel de cooperación entre las principales facciones palestinas (Hamás, OLP y Yihad Islámica). Por el momento, estamos solamente en la antesala de una nueva explosión de violencia.

Durante la segunda y última Intifada, Mahmud Abbás, entonces el segundo de Yasser Arafat dentro de la OLP y la Autoridad Palestina, se declaró contrario a trasladar el reclamo palestino contra Israel al campo militar. Abbás nunca ha renunciado a demonizar a Israel en la arena internacional o a educar las bases fundamentales del antisemitismo a las futuras y presentes generaciones palestinas como lo observamos habitualmente en los programas de televisión de la Autoridad Palestina. Abbás simplemente rechazaba el uso de la fuerza al considerarla contraproducente para los intereses palestinos. Lo cierto es que la posición actual de Abbás y de los palestinos en la arena internacional nunca ha estado peor desde la firma del acuerdo de Oslo. Una razón más que suficiente para volver a explotar el chivo expiatorio a costa de vidas de su propia población y la de los israelíes. Uno de los hadices aceptados (historias de la vida de Mahoma que justifican un comportamiento) acerca de la vida del profeta explica que un “creyente musulmán no caerá en el mismo pozo dos veces”, suponiendo que un buen musulmán debería aprender de sus experiencias pasadas. De explotar y concretarse una tercera Intifada, los palestinos demostrarían una vez más que son capaces de caer en el mismo pozo unas veinte veces, desde que iniciaron las masacres contra judíos en 1920 hasta la actualidad.


La posición de los palestinos en la agenda internacional ha quedado en un tercer o cuarto plano. La comunidad internacional parece haber dejado de comprar, por lo menos momentáneamente, la falacia que el problema palestino es el que desencadena todos los otros conflictos en el medio oriente. El vacío dejado por Estados Unidos en la región, las guerras tribales-religiosas entre sunitas y chiitas en Siria e Irak, el desmoronamiento de los estados árabes fracasados, la penetración militar rusa en Siria, la presencia y amenaza de ISIS, los millares de refugiados que arriban a las costas de Europa e incluso la caída del precio del petróleo acompañado por los esfuerzos de las potencias sunitas petroleras para mantener los mercados sacrificando el precio del petróleo… todos estos son temas que copan los titulares de los periódicos alejando el problema palestino de la agenda internacional.

El sueño dorado de Mahmud Abbás y del liderazgo palestino es lograr un estado independiente sin negociar con Israel y sin reconocer a Israel como la cuna nacional del pueblo judío. Abbás fantasea con una propuesta francesa que no sea vetada por los Estados Unidos para obligar a Israel a aceptar que la línea de fuego de 1949 es una frontera (no lo era ni lo es), que antes de 1967 existía un estado palestino (nunca existió) y que los israelíes deben desalojar totalmente la presencia judía en Judea y Samaria en contraposición de lo establecido por la Resolucion 242 del Consejo de Seguridad de la ONU (Israel debe tomar medidas territoriales para que sus fronteras sean defendibles). Tras la firma del problemático tratado nuclear con Irán, resulta muy dificil suponer que Barack Obama aceptará tomar otra nueva medida tan anti-israelí como aceptar la propuesta francesa. Por otro lado, Francia parece preocupada en sus problemas inmediatos relacionados con la amenaza de ISIS, los atentados terroristas islámicos en su territorio y la administración europea del problema de los refugiados sirios. La agenda internacional no parece favorecer los sueños eróticos-políticos del líder palestino.

Abbás comprende que la continuación del status quo no favorece las aspiraciones palestinas mientras que el actual gobierno israelí cree que, por el momento, no se puede aspirar a solucionar totalmente el conflicto por lo que se debe optar por una buena “administración” del mismo.
A fin de reimponer el problema palestino en la agenda internacional, Mahmud Abbás intentó todo tipo de estratagemas, muchas de ellas basadas en el famoso “agárrenme que si no…”. Por un lado amenaza con dejar de colaborar y de coordinar con las fuerzas de seguridad de Israel para evitar el accionar del Hamás en Judea y Samaria. Dejar de colaborar con Israel pondría en peligro, ante todo, al corrupto gobierno del propio Abbás, debilitando la amenaza del presidente palestino. Luego, amenaza en la Asamblea General de la ONU con abandonar y suspender los entendimientos alcanzados en los acuerdos de Oslo A (1993) y Oslo B (1995). Su amenaza podría ser creíble, el problema es que su discurso fue prácticamente ignorado por Obama y parcialmente ignorado por Netanyahu que centró sus palabras en la ONU contra el tratado nuclear iraní. En el camino, Abbás amenazó con renunciar a su cargo como Presidente y como líder del Fatah. Abbás no logra dominar lo que sucede en su propio partido y renuncia para modificar los cuerpos gobernantes mientras que su amenaza de renunciar al liderazgo de la Autoridad Palestina parece menos creíble que un dólar rosa. ¡Abbás no organiza ni permite elecciones desde 1995! De renunciar, muchos podrían comenzar a investigar el robo de fondos nacionales palestinos que en el caso de Abbás rondan los 1.000 millones de dólares según un informe presentado hace poco por la ONG Instituto de Justicia de Jerusalén. En otras palabras, no existen muchos casos en donde un gobernante no democrático árabe entrega el poder de buena gana, por no haber logrado concretar el estado deseado, por fracasar en crear una institucionalización nacional decente o por asumir que la mitad de su pueblo es gobernado por la oposición islamista del Hamás y eso es algo que no justifica la continuación de su gobierno.

La impotencia podría reponer la conocida explotación palestina del “chivo expiatorio”. Nada mejor que fomentar el odio antisemita, piensan y actúan, para provocar grandes cantidades de muertos para así reposicionar el problema palestino en la agenda internacional. Para caldear el ambiente, nada mejor que utilizar tres elementos: 1) Incentivos religiosos – durante meses la Autoridad Palestina y los portavoces de la Hermandad Musulmana del norte de Israel difunden información falsa en donde aseguran que los israelíes están modificando el status quo en el Monte del Templo ya que ellos desean “destruir la mezquita de El-Aqsa” para construir un tercer templo judío, 2) Mentiras (Taaqya) – Durante las últimas jornadas terroristas individuales intentan asesinar judíos convencidos que las mentiras habituales que transmiten los palestinos son fiables. El último discurso de Abbás en la Asamblea General de la ONU fue un resumen destacado de esa misma cultura de la mentira. No deja de sorprender las declaraciones de Abbás en donde acusa de Israel de llevar el conflicto hacia un enfrentamiento religioso… cuando justamente para el Islam radical (y no para Israel) el conflicto es religioso. Nada más práctico que asignarle a otro lo que uno es. 3) Un símbolo – En la segunda Intifada el símbolo fue Muhamad A-Dura, aquel niño probablemente asesinado por fuego palestino en medio de un tiroteo en Gaza. En Margen Protector, el símbolo fueron los cuatro jóvenes muertos en la playa de Gaza mientras jugaban al fútbol.

En la actualidad, los palestinos justifican la decena de atentados registrados hasta el momento en el horrible asesinato de la familia palestina en Duma a manos de, posiblemente, colonos judíos. De poder y querer, los palestinos desarrollarán otro mito simbólico para fomentar venganzas.
Mahmud Abbás no posee control sobre lo que sucede dentro de los campamentos de refugiados palestinos. Ya lo hemos visto hace muy poco en los tiroteos entre los soldados de la Autoridad Palestina y los armados del Hamás y la Yihad Islámica en Jenín. Abbás afirma no estar interesado en una escalada de violencia aunque fomentar el “chivo expiatorio” lo puede colocar en una situación de total pérdida de control como ya ha ocurrido en el pasado. El gobierno israelí, por contrapartida, ha perdido cierto control sobre el comportamiento de grupos de colonos judíos que destruyen propiedades de palestinos en Judea y Samaria y que son capaces de realizar un duro ataque contra palestinos incendiando totalmente la región.

Por el momento, las fuerzas armadas Tanzim (de la OLP) no parecen entusiasmadas en unirse a un ataque masivo contra Israel. De hecho, por el momento, observamos ataques de lobos solitarios y no un enfrentamiento masivo como lo desea el Hamás. Un enfrentamiento armado masivo provocaría muertos en Israel y desencadenaría, a la corta o a la larga, una operación militar de gran calibre como lo anunció una anónima fuente del gobierno al diario pro-Netanyahu “Israel Hayom” (“recibirán un Muro Defensivo II”, declararon hace dos días). Hamás e Israel podrían pagar un alto precio por esta una nueva Intifada que aún no ha comenzado. Para un líder débil y corrupto como Mahmud Abbás, una tercera Intifada podría condenar su gobierno mortalmente.

* Analista internacional, experto en Hasbará - dirige el proyecto Hatzad Hasheni - La Cara de la Verdad - Puede encontrar cientos de materiales en www.hatzadhasheni.com - www.prensa-arabe.com - www.energia-creativa.com