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viernes, 26 de agosto de 2016

La Fundación Soros financió a grupos progresistas en Europa.

http://www.alertadigital.com/2016/08/26/la-fundacion-soros-financio-a-grupos-de-izquierda-antirracistas-feministas-y-ongs-para-acelerar-el-cambio-demografico-en-europa/










El ataque dirigido contra Putin en relación a los llamados ‘papeles de Panamá’ —la filtración masiva de documentos financieros sobre empresas en paraísos fiscales— fue organizado por la organización Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), así como por el fondo de Soros, según ha comunicado WikiLeaks.

Una nueva filtración de documentos ha sacado a la luz datos comprometedores sobre Open Society Foundations, más conocida como la Fundación Soros por el nombre de su fundador, George Soros. Los documentos filtrados revelan una enorme cantidad de información interna de la organización.


Según esta, la fundación tiene como una de sus principales metas provocar el cambio demográfico en Europa, para lo que habría financiado a organizaciones antirracistas, asociaciones progresistas y partidos políticos. Entre los cerca de 20.000 documentos han encontrado evidencias de la participación de Soros en el establecimiento de una nuevo marco cultural y moral para Europa. La destrucción del núcleo de la unidad familiar, la implementación de la llegada de inmigrantes y refugiados para destruir el sentido de nuestra identidad, la puesta en cuestión de tradiciones nacionales como la tauromaquia, el fomento del nihilismo y el relativismo y la difusión de lo políticamente correcto a través de los medios informativos desde la óptica ideológica de la izquierda, serían algunos de los objetivos financiados por Soros.

La filtración pone de relieve también la lista de entidades que están bajo control del magnate. Estas enmarcan una serie de organizaciones no gubernamentales que han jugado un papel importante como grupos de presión en elecciones tanto en EEUU como por todo el continente europeo. De acuerdo con las filtraciones, el propio Soros estaría detrás de algunas de las organizaciones progresistas, grupos LGTB, asociaciones feministas, ONG antirracistas y colectivos antisistema que, en el caso de España, se muestran especialmente activos. El multimillonario habría indicado la necesidad de extremar los ataques contra los cristianos europeos y contra los partidos políticos identitarios, vetándoles el acceso a los medios y acusando a sus líderes de promover el odio racial y la islamofobia.

Recientemente se ha sabido por los correos filtrados a través de Wikileaks que el multimillonario George Soros pagó 650.000 dólares para influenciar a los obispos durante la visita del Papa Francisco a EEUU en 2015. ¿Su objetivo? Cambiar los paradigmas nacionales y las prioridades durante el periodo previo a la campaña presidencial de 2016. En este sentido, no resulta descabellado preguntarse si influyó el factor económico en la aplicación de la ingeniería social mediante normas aprobadas en el Parlamento y a través de los principales medios informativos españoles, los mismos que llaman multimillonario a Trump y filástropo a Soros. Es decir, la compra de voluntades a cambio de una población española más debilitada moralmente y corrompida.

Orbán acusa a Soros de tratar de minar a las naciones europeas

El pasado mes de noviembre, el primer ministro húngaro Viktor Orbán acusó al multimillonario financiero internacional George Soros de ser miembro destacado de un círculo de “activistas” que tratan de minar a las naciones europeas fomentando la migración de las decenas de miles de ‘refugiados’ que llegan diariamente a nuestras fronteras desde el Tercer Mundo. “Su figura es quizá el epítome de quienes apoyan cualquier cosa que debilite a los estados, quienes fomentan todo lo que cambie el estilo de vida tradicional europeo”, afirmó Orbán en una entrevista concedida a la cadena de radio pública Kossuth. “Estos activistas que apoyan a los inmigrantes acaban formando parte sin darse cuenta de la red internacional de tráfico de personas”.

Pero lo mejor de esta historia llegó días más tarde, en forma de e-mail del millonario al grupo de información financiera Bloomberg en el que venía a dar la razón a Orbán al afirmar que sus fundaciones “defiende los valores europeos”, mientras que las medidas de Orbán al fortalecer la frontera y controlar el flujo de inmigrantes “minan esos valores”.

“Su plan trata la protección de las fronteras nacionales como el objetivo y los refugiados como un obstáculo”, señala el financiero. “Nuestro plan trata la protección de los refugiados como el objetivo y las fronteras nacionales como el obstáculo”. Más claro, agua.

Georges Soros, o Soros György, nacido en Budapest -para redondear las coincidencias- como Schwartz György, tiene el perfil ideal para hacer poco caso a las fronteras e identidades nacionales. De hecho, le viene de familia: su padre era un convencido esperantista, devoto del idioma internacional inventado por el oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof precisamente para superar las diferencias nacionales, y de hecho el joven George, antes de ser famoso ante el mundo entero, lo era para la comunidad esperantista como el primer hablante ‘nativo’ de esta lengua artificial.

Judío de origen alemán nacido en Budapest, se refugió en Londres desde Suiza al finalizar la guerra y tras la llegada de las tropas soviéticas. Más tarde, en los años 50, emigró a Estados Unidos, país al que parece unirle un pasaporte pero no mucha lealtad, a juicio del ex senador Joe Lieberman, quien ha declarado que las opiniones de Soros sobre América son “extremadamente negativas, críticas y a menudo antiamericanas”.

Soros, que se hizo mundialmente conocido en 1992 como “el hombre que hundió la libra esterlina”, es el perejil de todas las salsas del globalismo progresista, quizá porque entiende mejor que otros que la izquierda ha aparcado sus sueños proletarios y es hoy, más que nada, un conseguidor para los ricos. Especial inquina le guarda al sentimiento nacional de cualquier variedad.

A principios de año, por ejemplo, solo días después de que el financiero advirtiera de que si Estados Unidos no cedía ante China enla guerra de divisas la tercera guerra mundial estaría a la vuelta de la esquina, el colectivo de hackers CyberBerkut reveló el papel de Soros como cerebro gris de la ‘revolución ucraniana’. En tres documentos supuestamente extraídos de la correspondencia entre nuestro hombre y el presidente Poroshenko, Soros esboza una “estrategia global a corto y medio plazo para la nueva Ucrania”, expresa su confianza en que Estados Unidos proporcione a Kiev asistencia militar letal, “con el mismo nivel de sofisticación en armamento defensivo que la fuerza opositora” y acaba explicando que la prioridad de Poroshenko “debe ser recuperar el control de los mercados financieros”, para lo que garantiza la ayuda de la Reserva Federal norteamericana, añadiendo: “Estoy dispuesto a llamar a Jack Lew del Tesoro para ponerle al tanto”.

Pero aunque los documentos se revelaran finalmente falsos, el propio Soros se ha mostrado abiertamente activo en favor del Gobierno surgido del golpe de Estado del Maidán y acérrimo enemigo de Putin y las iniciativas rusas.

En la escena nacional -si esa es la palabra justa- también anda ocupado, promoviendo el movimiento #BlackLivesMatter surgido tras la muerte de un joven negro en Ferguson a manos de un policía -en una acción juzgada proporcional y legítima por un tribunal- que se ha traducido en pillajes, incendios y protestas en el propio Ferguson y en Baltimore y que sería para muchos observadores causa necesaria del asesinato a sangre fría de varios policías.

Las fundaciones del multimillonario -uno de los hombres más ricos de mundo- han financiado el movimiento, fundamentalmente dirigido a mantener la guerra racial en activo, con 33 millones de dólares en un solo año.

Como explica The Washington Times, “hay un hombre solitario en el centro del movimiento de protesta de Ferguson. No, no es la víctima, Michael Brown, no el agente Darren Wilson… Es el multimillonario progresista George Soros, que ha construido un imperio empresarial que reina a ambos lados del Atlántico al tiempo que ha forjado una maquinaria política engrasada por fundaciones que influye en la política y las políticas norteamericanas… Soros espoleó el movimiento insurreccional de Ferguson mediante años de financiar y movilizar grupos a lo largo de Estados Unidos”.

Pero apenas es posible, y sí acabaría haciéndose tedioso, las causas políticas en que el millonario y sus generosas donaciones se han mantenido activos, abierta o solapadamente, desde la cohesión política de la Unión Europea a medidas para ‘castigar’ a Rusia. Hungría, por cierto, ha seguido los pasos de Putin en Rusia denegando a varias ONGs dependientes de Soros su presencia en el país.

La labor de Soros parece tan incansable como cuestionables sus fines y maquiavélicos sus medios. Es una pena que la realidad, que en este personaje se acerca tanto a una película de James Bond, no nos regale la escena de un Soros acariciando un gato de Angora y recibiendo al primer ministro húngaro con un clásico: “Parece que volvemos a vernos, señor Orbán…”.