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viernes, 12 de marzo de 2021

Coriolano y los conservadores


COMENTARIO: En este extenso e interesante artículo, su autor trata de encontrar una síntesis de acción que le permita superar la "grieta" existente en los seguidores del Partido Republicano, los que son presentados como los nuevos bárbaros, luchando contra los del Partido Demócrata o los patricios romanos. Lo hace a caballo de la famosa tragedia de W Shakespeare, en la que un general romano se une a los bárbaros que había derrotado para salvar a Roma de su corrupción, pero termina condenado por ambos.

"Coriolano y los conservadores" . Probablemente, este sea un camino nuevo para los norteamericanos, pero no para nosotros los argentinos. Los que hemos vivido, en el pasado y sabemos que esa síntesis, no solo existe, también, que es posible ponerla en acto.

https://graymirror.substack.com/p/coriolanus-and-the-conservatives






por Curtis Yarbin



"porque me propongo pelear contra mi gangrenada patria
con la furia de todos los demonios infernales".












Coriolano y los conservadores


por Curtis Yarbin

La semana pasada, el polifacético Scott Alexander (1) desvió su mirada de la química de los antidepresivos a la estrategia del Partido Republicano. Buckaroo Banzai (2) fue una estrella instantánea en todos los campos en los que actuó, pero Scott le sigue, fácilmente, el ritmo:


En algún lugar, Lord John Whorfin está escupiendo como un loco. ¡Ríete mientras puedas, pedazo de mono! No hay duda de que Scott Alexander es una figura importante de nuestro tiempo.

Y, sin embargo, como cualquiera a quien le resultan fáciles tantas cosas, a veces debe preguntarse: ¿así de bueno que soy? ¿O es que todo es una porquería? Mitad y mitad, tal vez.

El conservador Coriolanus

No diría que “Coriolanus” sea la mejor obra de Shakespeare. Pero ha sido marcada por su política, que es la propia de Shakespeare y que se encuentra en todas sus obras, pero en ninguna otra, menos diluida.

Shakespeare es más de derecha que Tolkien. Shakespeare hace que Tolkien suene como Deepak Chopra. No olvidemos que en “La tempestad” Shakespeare, básicamente, inventa el racismo. Sin Caliban, ¿cómo podría Tolkien haber soñado con sus orcos y goblins? Y como narrativa antidemocrática, “Coriolanus” está entre los mejores desde las de Aristófanes.

Es fácil traducir la política de “Coriolano” al presente. Los volscos son los republicanos. Los plebeyos son las clases clientelistas. Los tribunos son los izquierdistas. Los nobles son los centristas. Tullius Aufidius es Karl Rove. (3)

Scott, un aristócrata romano de la sangre más azul, tan poderoso con la pluma como Gaius Marcius con la espada, es apuñalado en el culo por los astutos tribunos. Mientras los otros nobles se quedan quietos y se toman de las bolas. Echado de la sociedad decente por el “Times”  y no contento con eso, Scott dice: ¡Aufidius! ¡Mi viejo enemigo, Aufidio! Resulta que tenías 100% razón sobre Roma. Ganemos esto juntos, querido. Así es como hay que jugar…

“Coriolano” pertenece a las filas de las grandes tragedias de Shakespeare porque satisface el criterio fundamental de tensión en una tragedia: la inevitabilidad. Aunque el protagonista debe tener un mal final, la audiencia nunca puede decir lo que pudo o lo que debería haber hecho de manera diferente. Seguramente, no podemos decir qué debería haber hecho “Coriolano” de otra manera; ¿Debería haber halagado a la multitud? ¿Nunca haberse  ido con los volscos? ¿No haber aceptado el acuerdo de paz de su madre? Cualquiera de estas cosas... y no habría sido Coriolano.

Un conservador como Coriolano es cualquier persona con antecedentes de clase alta que, desesperado por la completa bancarrota de su clase y del régimen que la dirige, se burla de los bárbaros. Por supuesto, hay muchos casos de este tipo.

La cultura de este hombre civilizado no cambia. No abandona su suscripción a “Mubi” (4) y comienza a participar en mítines de los camioneros. Sigue sintiendo náuseas por el olor a ajo, incluso las mujeres apestan, sigue siendo un romano y un comprador en “Whole Foods”. (5)

Coriolano es incluso un patriota romano. Lo que aprende en los primeros tres actos es que Roma está rota y solo un herrero puede devolverla a su forma. Ese herrero es Dios; pero incluso la justa venganza de Dios necesita de un gran martillo. El único martillo disponible, por desgracia, son los republicanos.

La verdad es que Coriolano no es realmente un republicano, como tampoco Scott Alexander es un volsco. No reza a los dioses volscos, ni siquiera le gusta la comida volsciana. El área de intersección que hace posible la alianza es puramente negativa: ambos lados sienten, igual, repugnancia por el cáncer humano que es Roma. Spoiler: no funciona.

Reforzando al hombre de acero

La primera visión de Scott fue la de usar ideas marxistas en nombre de la clase media contra la clase alta, lo que resulta ser, exactamente, la misma idea básica del nacionalsocialismo y, que por cierto, parece tácticamente convincente, por tres razones:

Primero: atrae a otros tipos de Coriolano de la clase alta, la mayoría de los cuales ya son marxistas, pues todos saben pensar según la lógica marxista. Segundo: la lógica marxista es, emocionalmente, atractiva para la clase media, porque su aspiración social es ser tan “cool” como la clase alta. Tercero: se centra en el enemigo real.

Scott pretende que este diseño sustituya a la antigua "estrategia sureña" del Partido Republicano, en la que los volscos consideraban a los plebeyos como su principal enemigo. También, tenían derecho a hacerlo, ya que los plebeyos eran la carne de cañón que los nobles romanos arrojaban contra ellos. Pero Scott se pregunta: ¿por qué no reclutar a los plebeyos para luchar en las legiones volscas? ¿No sienten ambos grupos lo mismo por las élites patricias de Roma?

Cuando la clase media ataca a la clase baja, está atacando al muñeco y no al ventrílocuo. Eso es un fracaso. No solo es necesario probar con el ventrílocuo, tal vez el muñeco pueda ayudar, tal vez incluso se esté cansando de tener un dedo metido en el culo.

La simplicidad debe ser nuestro único lenguaje común

El único problema con todo este pensamiento es pensarlo demasiado. La única forma en que Coriolano puede conectarse emocionalmente con los volscos es sobre la base de una verdad clara y simple, no de un giro. Si no es marxista, no debería fingir, tácticamente, ser marxista. No los compra lo que parece que los compra y, tampoco, pueden saber lo que les cuesta.

Coriolano se convierte para los volscos en un mal general, no porque sea un mal general, sino porque no es volsco y no comprende la situación volsciana. Lo que él entiende, en cambio, es la caricatura romana de los volscos, la cual - simplemente- no es cierta. Al final, falla porque trata de operar de verdad dentro de ese mundo de ilusión.

Por supuesto, las clases son un fenómeno social, no económico. Por supuesto, la estructura política fundamental de las tres clases de la sociedad estadounidense —en la que la clase alta y la clase baja votan por los demócratas, mientras que la clase media vota por los republicanos— ha estado vigente toda las vida de quienes, hoy, siguen vivos. Nixon podría haberlo explicado con la misma claridad que Scott Alexander. Nixon habría dicho que se "jodan”. Nixon incluso podría haber sido criado por los judíos. Su modelo era, básicamente, el mismo.

Nadie quiere utilizar esta taxonomía clara y sencilla. Nadie quiere ser "superior" o "inferior". La clase alta siempre se ha llamado a sí misma la "clase media". La "clase trabajadora" puede ser la clase baja o la clase media, según el contexto. Se vuelve, particularmente, difícil de analizar cuando la clase baja se convierte en una clase de proletarios clienteles. 

En términos de clase, la base de los votantes de Trump es, exactamente, la misma que la de Hitler: la "clase media baja" o pequeña burguesía, alfabetizada, pero sin conocimientos sofisticados. Describir esto como la "clase trabajadora" en lenguaje marxista es, simplemente, una ceguera deliberada; ya que la pequeña burguesía es siempre el oponente natural de cualquier clase clientelar marxista.

Lo que vemos es que Scott hace lo que vemos que hacen la mayoría de los tipos como Coriolanus: exagerar su punto. Lo que los verdaderos volscos, realmente, necesitan es una simplicidad franca volsciana, no una publicidad romana tortuosa: claridad refrescante, no un toque seductor. Si eres romano y quieres hablar con los volscos, diles lo que piensas.

No hables en difícil, ni siquiera para pretender lo contrario

Realmente parece que te estás aprovechando del enemigo cuando tomas prestado su vocabulario. Se siente como algo resbaloso. A Hitler, también, se lo sintió así.

En la Alemania real de los años 20 y 30 (no en la imaginación febril de ciertos expertos un siglo después), nadie confundía a la Derecha con la Izquierda. Ningún observador serio pensó jamás que los "nacionalsocialistas" fueran un partido de izquierda.

La infiltración tiene un camino inquietante. El izquierdismo es una prueba para uno mismo: un sistema inmunológico social. Si parece que estás fingiendo ser miembro del grupo, pero -claramente- no lo eres, eres algo mucho más peligroso que un extraño: eres un espía.

Si bien parece que enviar señales izquierdistas debería calmar el sistema inmunológico izquierdista, en realidad lo excita; porque está detectando actividad hostil y engañosa, que puede estar intentando parasitar la colmena. ¡Qué es exactamente lo que estás haciendo!

Y si bien es cierto que la clase media tiene una atracción emocional inconsciente por las señales de la clase alta, estas señales siguen siendo tóxicas.

En primer lugar, el uso de señales de Izquierda moldea el pensamiento de la Derecha para adaptarse y no escapar, del pensamiento de sus amos de la Izquierda. En segundo lugar, dado que esta jerga proviene de la casa del amo, pensar en ella es, inconscientemente, humillante y, por lo tanto, debilitante. En tercer lugar, mientras que incluso las ideas verdaderas son humillantes cuando se expresan con el vocabulario del maestro; las falsas son mucho más dañinas: toda tu alma se aplasta al asimilar una mentira.

En caso de duda, no se someta. Parece como si Ud., sometiéndose pudiera ganar. Desde un punto de vista probabilístico, debe verificar sus números como diecisiete veces y lo mismo ocurre si tiene la tentación de pelear. Ambas tentaciones son epidémicas; y noventa y nueve de cada cien veces, son cebos de Satanás.

La idea de Scott de describir el conflicto político como una "lucha de clases" es buena en la medida en que es una presentación franca y volsciana de la realidad histórica presente. Es malo en la medida en que utiliza viejos prejuicios marxistas del siglo XX para confundir una clara realidad presente y señalar, sutilmente, la sumisión. Use palabras antiguas si puede; invente nuevas palabras si es necesario; pero mantenga la lengua de Mordor fuera de su boca e idealmente, también sus oídos.

Más partes verdaderas

Estipulemos algunas partes más acertadas del argumento de Scott. Primero, tiene la forma básica de las coaliciones culturales de la Derecha. (No es una sorpresa para un psiquiatra, que tiene la gran ventaja de estar expuesto, directamente, para la realidad social inmediata; este post  puede no ser el mejor de SSC según los estándares literarios; pero, en cierto modo, puede ser el más significativo).

Sí, la “petite-bourgeoisie” estadounidense es multirracial. Esta es su identidad colectiva real; pero en ningún sentido, es una identidad colectiva blanca. Si bien en la mayoría de los lugares, aunque no en todos, es mayoritariamente de ascendencia europea, su identidad colectiva es mayor que la de ver a la del fútbol americano universitario. Lo siento si tengo que ser yo quien les diga que el verano de Indiana Klan ( 6) ya ha pasado.

Y sí, la alianza entre las clases alta y baja es frágil. A menudo hay muy poca conexión social entre estos grupos, incluso en comunidades, tradicionalmente, etnocéntricas. Siempre hay un segmento alto de la clase baja que se inclina a unirse a la clase media, aunque su papel político hereditario sea el de ser clientes de la clase alta.

De hecho, Trump eliminó a muchos de estos votantes. Bolsonaro, en Brasil, es un típico súper blanco con una plataforma súper blanca; sin embargo, su apoyo tiene mucho de la estructura que describe Scott, como un partido político, fundamentalmente, anti-élite. De hecho, Bolsonaro demuestra que la Derecha todavía puede ganar las elecciones en un país cuya demografía y el índice de Gini son bastante similares al que nuestros amos están convirtiendo al nuestro.

Sin embargo, sentimos un impulso subconsciente al presentar esta estrategia: el deseo de hacer kosher al Partido Republicano, de acuerdo con los buenos valores judíos liberales (7) de las radios NPR (8) con los que Scott y yo crecimos. Trump despegó, pero está lejos de estar claro de que estas victorias se produjeron a pesar de su reputación de "racismo". Especialmente, pero no exclusivamente, entre los votantes hispanos, es posible que hayan venido por eso. Cualquiera que conozca a los Estados Unidos sabe que ningún grupo en el país tiene actitudes más "racistas", aunque "fascista" también podría ser un peyorativo apropiado. Realmente, no comprendemos ninguno de los insultos, hasta que uno conoce a un votante mexicano de Trump. En términos brasileños, podríamos llamar a esto el voto el de su “Tropa de Elite”, difícilmente una coalición del PC.

La parte falsa

A los Tullius Aufidius les gusta la publicación de Scott, porque comparten estas mismas verdades. También, lo hacen, básicamente, todos los estrategas republicanos. El problema es: nuestro Aufidius es, esencialmente, un perdedor profesional. También, lo son, básicamente, todos nuestros estrategas republicanos y políticos, incluso, de manera diferente, Trump y los trumpistas. Y, básicamente, siempre lo han sido.

La coalición de Scott es buena. Su estrategia no es buena. Su estrategia es original; su coalición no lo es. La coalición de Aufidius es la misma, pero su estrategia no es original ni buena.

Scott es (como siempre) sincero y tiene buenas intenciones. Pero debido a que piensa dentro del marco recibido del problema, simplemente, está ofreciendo a los volscos una forma más tentadora de perder. Entonces, el impacto de su discurso es el opuesto al de su intención. En muchos de esos casos.

Antes de ver los detalles de esta trampa, retrocedamos la cámara y veamos cómo un pensador tan agudo como Scott podría caer en ella.

No intentes arreglarlo

Si hay algo en que cambiaría la forma en que piensan los racionalistas, es trabajando más duro para romper los marcos recibidos; en lugar de tratar de repararlos. Intentan arreglar demasiado. Esto se debe a que sobreestiman su capacidad de razonamiento, lo que les hace morder más de lo que pueden masticar y no masticarlo tan a fondo como deberían.

El programa racionalista no se concibe del todo como el proyecto de repensar toda la sabiduría recibida del siglo XX y las instituciones que la transmiten. Parece que nos estamos dando cuenta cada vez más de esto. Pero aún no hemos asimilado todas las implicaciones, que van mucho más allá del nivel de una sección de comentarios de cualquier blog.

Por ejemplo: cuando te ves a ti mismo a través del ojo del mundo y descubres que el ojo del mundo ve algo muy diferente y mucho más feo que lo que ves en el espejo; puedes reaccionar de tres formas. Puedes dudar de tu espejo o de tus propios ojos. Puedes concluir lo que el ojo del mundo tiene para Ud. O puedes dudar del ojo del mundo, lo que le obliga a dudar de todo lo que sabemos sobre el mundo. Porque, ¿cómo aprendimos todas esas cosas? A través de ese mismo ojo del mundo.

En cierto modo, es sintomático de la indolencia de la era de la tecnología que los movimientos anteriores deben revisar todo el conocimiento humano, generalmente, partiendo de una postura socrática de “ignorancia”. La estrategia racionalista es más parsimoniosa: prefieren la “corrección”.

Por lo general, tiramos toda la basura intelectual al cesto de los papeles. No tratamos de lavarlo. Muchas cosas descartadas todavía tienen alguna virtud. Las descartamos de todos modos, tanto porque confiamos en nuestra capacidad para obtener o producir otra nueva, como porque sospechamos que los problemas con el objeto descartado son más que una suciedad superficial; no tenemos confianza en nuestro poder para repararlos, no estamos tan seguros como lo estamos en nuestro poder para reemplazarlos. Por eso le damos tanta importancia a "saber lo que no sabemos".

Lo diferente de los racionalistas es que su confianza en su propio poder de razonamiento es tan alta que sienten que pueden ignorar esta optimización de la poda. Si hay algún problema en la sabiduría recibida y las instituciones que la transmiten, los encontrarán y los solucionarán uno a uno. Esta estrategia los dejó sorprendidos cuando el ojo del mundo, que resulta ser más o menos el Ojo de Sauron, cayó sobre ellos. A partir de este choque estadístico podemos extrapolar qué tan bien funciona la estrategia para con todo lo demás.

Si soy Scott Alexander y cada vez que pienso en un campo desde cero, al menos me coloco entre los expertos y, a menudo, simplemente los derroto;  ya sea en el campo de la química de la serotonina, la estrategia republicana, el rock and roll o los coches cohete. En lugar de preguntarme si el campo se puede arreglar  me pregunto, en absoluto, si se puede arreglar algo. La alternativa es considerar la posibilidad de que sea, simplemente, perfecto, lo cual sé que es falso.

Descubriendo que, además de un núcleo matemático duro, todo lo que sabemos es corrupto y nos lo han enseñado instituciones corruptas (porque el dinero no es el único tipo de corrupción), el instinto de la mentalidad socrática es comprender los mecanismos de putrefacción, utilizar este conocimiento para identificar cualquier área de tejido claramente y completamente sano, extirpar el resto y tirarlo al contenedor de riesgo biológico. Sí, hay algo bueno entre el resto. Las ideas no son personas, por lo que está bien "dejar que Dios las arregle".

Este enfoque maximalista de la cirugía epistemológica nos deja con enormes cantidades de carne mental para reconstruir. Por otro lado, tenemos un gran número de intelectuales aburridos. El problema más difícil es que estos intelectuales son terribles para organizarse.

La estrategia republicana desde una posición de ignorancia

Bajo el modelo de ignorancia, parece insuficiente repensar las respuestas del siglo XX. Tenemos que repensar tanto las preguntas del siglo XX como sus supuestos; por no decir que el siglo XIX siempre tuvo razón o el siglo XX siempre se equivocó.

Como un buen erudito, Scott comienza indicando el problema que está resolviendo:

“Tu vieja plataforma de capitalismo y libertad  ya no emociona a la gente. Trump logró entusiasmar a la gente, pero no sabes cómo convertir su atractivo personal en una nueva plataforma ...En igualdad de condiciones, prefiero que tengas un mensaje coherente e interesante”.

El supuesto aquí es que los republicanos necesitan una nueva plataforma o, incluso, cualquier plataforma. ¿Podemos romper ese marco?

Todo lo que los republicanos necesitan es que la gente:  (a) vote por los republicanos; (b) de dinero a los republicanos; (c) en algunos casos muy raros, se manifieste por los republicanos.

Una plataforma o un mensaje, un lindo conjunto de ideas sobre lo que debería hacer el gobierno, es una forma de coordinar estos resultados. ¿Es la única forma? ¿O la mejor forma? Si no sabemos cuál es el camino correcto, es posible que estemos cerrando puertas antes de mirar que hay detrás de ellas.

Quizás los votos republicanos podrían coordinarse con una historia, totalmente, diferente. ¿Qué intentan hacer los republicanos cuando votan? ¿Cuál es el propósito de su acción colectiva? ¿Cuál es su resultado esperado? ¿Cuál es su resultado previsto?

La acción, individual o colectiva, es racional cuando sus resultados esperados y predichos son idénticos, cuando la esperanza y la razón coinciden. Un breve examen de la acción colectiva de los votantes republicanos a lo largo de los últimos 50 años indica que la predicción previa del impacto tangible de cualquier revolución "populista" no debería ser, además de alguna forma de  disrupción  del gobierno, “nada”. Cero.

Una plataforma es un conjunto de ideas sobre cómo gobernar. La única razón para tener una plataforma es participar en el gobierno. Si ganar las elecciones no da como resultado una participación significativa en el gobierno:

Pero para Tulio Aufidio y sus oficiales volscos, ganar las elecciones no es nada en absoluto. Para un oficial volsco, no para la infantería votante, que solo quiere saquear Roma, sino la clase de consultores, expertos y grupos de expertos, ganar es la vida misma.

Pero, esta vida terminará si los oficiales dejan de poder convencer a la infantería de que nada es algo. Los volscos nunca terminan saqueando Roma, ¿verdad?

Y no hace falta decir que los patricios romanos y los patricios volscos están de acuerdo en este caso. El hecho desagradable del asunto es que el republicanismo establecido de posguerra fue creado por la gracia de los demócratas y todavía existe por esa misma gracia.

Como dijo Julius Nyerere: “Estados Unidos es un Estado de partido único; pero con la típica extravagancia estadounidense, tienen dos". Ergo, los centristas están felices de ayudar a Aufidius a contar su historia e incluso a ganar sus elecciones, siempre que no gane demasiadas.

La paradoja republicana

El problema, desde la perspectiva de un Coriolano todavía reacio como Scott Alexander —y también desde la perspectiva de Aufidius— es que cuanto más real se vuelve el republicanismo, más inaceptable se vuelve.

Scott es más Volumnia que Coriolanus; la turba también ha agraviado a Volumnia; pero Volumnia no quiere que Roma sea saqueada. ¿Por qué lo haría ella? Pero, ¿qué más, aparte de nada, podría ser el resultado de una invasión volsciana? Sabemos exactamente cómo el saqueo de Roma estuvo a cargo de los volscos. Parece Hitler: el “ne plus ultra” del populismo.

No hay duda de que Roma necesita ser golpeada con un martillo. ¿Es Hitler un martillo lo suficientemente grande? Dado que las estadísticas muestran que solo el 5% de los dictadores fascistas ordenan un holocausto, Hitler puede ser una muestra injusta. Volvamos a ver a Mussolini o ,mejor aún, a los dos mejores dictadores fascistas europeos de los años 30: Salazar y Metaxas. Todavía…

Una vez le preguntaron a Mussolini cuál era su plataforma. "Mi plataforma", explicó con calma, "es gobernar Italia".

Imagínese si un republicano en 2024, alguien semi-fundamentado como Hawley o DeSantis, saliera con eso. “Senador Hawley, ¿cuál es su plataforma? ¿Cuál es su mensaje? Y el candidato responde casualmente: “Mi plataforma es: gobernar a los Estados Unidos. Mi mensaje sería: “Ud debe presentar algo". Y luego, leer los últimos diez párrafos del Primer Discurso Inaugural de FDR.

¡Ups muchachos! Esta es una medicina fuerte. Si bien no estoy, precisamente, en contra de este tipo de cosas, dado que la medicina fuerte es lo suficientemente buena para funcionar; también, lo es  para matar. Después de todo, cuando hablamos del Holocausto, el 5% no es, exactamente, un número pequeño.

Además, a diferencia de MSNBC (9 ) hay, aproximadamente, cero republicanos a quienes les gusta pensar en el republicanismo como un fascismo diluido. Sin embargo, parece cada vez más claro que esto es exactamente lo que es. Entonces, ¿qué quieren: más agua o más fascismo? Para tener en cuenta: el agua no es de las más puras. Pero, el fascismo tampoco impresionaría a “Il Duce”.

¿No te gusta esa elección? ¡Puedes ser demócrata! Como los demócratas, también, tienen una variedad de opciones. Sus opciones van desde los Guardias Rojos hasta el presidente Brezhnev. Por lo general, cuando pides una cosa, obtienes la otra; así que ¿por qué preocuparte por eso?

Si bien los Estados Unidos en 2021 no se encuentra, por supuesto, en una guerra civil, ciertamente ha dado varios pasos en esa dirección. No es exagerado describir nuestra situación como una guerra civil fría y el hecho de que no se prenda fuego puede deberse únicamente a la humedad de los troncos. En cualquier caso, ciertamente, estamos mucho más allá de las plataformas y de los problemas.

Washington en 2017 y 2018 fue la prueba perfecta de si los políticos republicanos pueden tomar el poder en forma demagógica en su camino hacia las victorias electorales y luego abusando de la confianza del público politizando al gobierno. El Partido Republicano, técnicamente, controlaba las tres ramas del gobierno constitucional, con el presidente más populista de todos los tiempos.

Por supuesto, no hicieron, absolutamente, nada de importancia histórica. Realmente parece que la pesadilla de Trump ha demostrado que nuestra sagrada democracia está a salvo de la política.

Lo que esto significa es que la democracia representativa está muerta. Si la democracia representativa no es un sistema en el que los votantes eligen políticos que toman el control del gobierno y que usan este poder para hacer lo que les prometieron a los votantes que harían, ¿qué es? ¿O hay alguna otra democracia más espiritual y trascendente? Tal vez debería formar un club con Kim Jong-Un y su "República Popular Democrática".

Y si la democracia está muerta y los republicanos no pueden gobernar en ningún futuro concebible, ¿por qué ofrecer a los republicanos una plataforma mejor? Es como intentar alimentar a un cadáver con una hamburguesa con queso. El hecho de que no acepte una Big Mac no significa que debas hacer la prueba con un Wagyu.

En realidad, la pregunta no es para qué políticas se es un republicano. ¡Estamos muy lejos de eso! La pregunta es si todavía es legal ser republicano y, de ser así, qué tipo de republicano. La pregunta es si el gobierno de los Estados Unidos es tan irresponsable como el de la URSS y si como escribe Michael Anton:

“El régimen está en el poder, con firmeza. Yo, por mi parte, no creo que pueda ser eliminado del poder o que pueda ser votado, aunque puede perder el poder debido a sus propios conflictos internos, contradicciones e incompetencia”.

Y la pregunta es la pregunta de Lenin: ¿qué se debe hacer? Volveremos a esto en breve.

Pero cuando Scott Alexander o, incluso, Tullius Aufidius, conducen su camión de helados tintineando y lleno de mercados a futuro y de créditos fiscales para familias y de todo tipo de grandes ideas políticas, a través de la silenciosa ciudad en ruinas del discurso político estadounidense, van hacia una especie de cancelación despiadada. Emboscada con RPG, ningún niño feliz saldrá corriendo y gritando de los sótanos de los bloques de pisos destrozados para desembolsar un par de denarios por un pastel esquimal. Y si lo hacen, probablemente no deberían.

El conservador Benito Cereno

Esta situación, en la que un civil cae en una guerra haciéndose pasar por un pacifista, inevitablemente nos recuerda la gran obra de Melville, Benito Cereno. Aquí Scott es el inocente yanqui, el Capitán Delano que ayuda a su buen colega, el Capitán Cereno, a reacondicionar su barco. (¿Cómo le enseñan a Benito Cereno en la escuela secundaria en estos días? ¿Incluso en la universidad? ¿La biblioteca la mantiene bajo llave en una sala especial para la que necesitas una credencial, como en la Unión Soviética?)

Aquí hay una pregunta, querido lector. Las opiniones anteriores, incluso las de Anton, no son ideas que a menudo se escuchan expresar a los conservadores profesionales. ¿Por qué es esto? ¿Es porque (a) nunca han escuchado o pensado en estas ideas? (b) conocen esta forma de pensar, pero están profundamente en desacuerdo con ella; o (c) puede ver de dónde viene, pero ¿saben que Babo está escuchando? "Sí, señor, confío en Babo".

He aquí una conversación con uno de estos conservadores de Benito Cereno. Don Benito, como lo llamaré, es un tradicionalista, bien conectado con lo que podríamos llamar la tradición neo-conservadora estadounidense, básicamente todos católicos, ortodoxos o anglicanos de la alta iglesia, con más doctorados de los que caben en una pared. No hace falta decir que todas estas personas son extremadamente buenas.

El Don estaba muy preocupado, no sin razón, de que el mayor librero del mundo acaba de decidir censurar (en silencio) un libro de otro neo-conservador. “¡Amazon ha comenzado a censurar libros! ¡Tiranía!" Bueno, claro (y esto, definitivamente, afecta mis planes de publicación).

Por otro lado, señalo, que la propaganda instintiva barata no sirve a la causa. La censura no es nueva. La censura de libros no es nueva. Deja la mentira al Padre de las Mentiras: él es mejor que tú.

Por supuesto que la censura digital no es nueva, entonces, ¿por qué debería ser nueva la censura de libros? Historia divertida: uno de los mejores regímenes de censura del pasado, hace casi exactamente 200 años, fueron los Decretos de Carlsbad de Metternich. Los Decretos se introdujeron para acabar con la desinformación y el discurso de odio en la prensa alemana, cuya incitación a la violencia había llevado directamente al asesinato del dramaturgo reaccionario August von Kotzebue por el estudiante terrorista Karl Ludwig Sand.

Los Decretos exigían el registro de todos los equips de impresión en Alemania e imponían una moderación previa a todas las publicaciones de menos de 25 páginas. Metternich vio lo que todos los grandes censores siempre han sabido: los textos más cortos son los más peligrosos. Es por eso que moderar Twitter es una cosa y censurar a Amazon es otra.

Así que este nuevo paso de eliminar libros es de hecho un paso serio, incluso un paso histórico. ¿Pero el paso es aún nuevo? No lo es. Como le recordé a Don Benito, esta no es la primera vez que Amazon se niega a llevar la obra de un autor serio.

Amazon no tiene las obras de Jared Taylor, por ejemplo, o de E. Michael Jones. No puedo pensar en un libro de Taylor que sea realmente esencial, pero “Slaughter of Cities” de Jones es, ciertamente, una obra maestra. Le vendría bien un editor. Entiendo que Jones, por estos días, está poniendo la mayor parte de su energía en el peligro judío; no recuerdo que Slaughter ni siquiera los mencionara a los nefastos embaucadores del desierto. En cualquier caso, un libro es un libro; no es su autor. Y ni siquiera tengo que estar de acuerdo con todo lo que hay en un libro para que me guste, ¿y a Ud.?

Por supuesto, lo que asusta a Don Benito no es que el comité revolucionario haya venido por un libro, sino que haya venido por un libro legítimo, de una editorial legítima. Le indiqué al reverendo Niemöller…(10)

Tenía demasiado buen gusto para mencionar al reverendo Niemöller, pero el Don y yo tuvimos la siguiente conversación, que creo que arroja algo de luz sobre el estado real del conservadurismo actual. (He parafraseado sus palabras para evitar incluso el compromiso de la estilometría de su identidad).

Después de señalar que el libro anti-transgénero de Ryan Anderson no fue el primero en ser censurado, dije (con mi pulgar):

Es por eso que todo el concepto de pensamiento incorrecto debe ser confrontado como uno

Ryan cree que lleva toda la armadura de Dios, pero apuesto a que ni siquiera ha pensado en ponerse estos pantalones.

“¿No, lo que quieren, exactamente, es que te engañes para que reniegues? De tal modo que al hacerlo, aceptes su esquema”

Todo el concepto de ideas peligrosas debe desaparecer

No puedes tener una glasnost (11) parcial

Ninguna de estas ideas es peligrosa en 2021. Ninguna de ellas. También podrías prohibir los libros que celebran al dios azteca Huitzilopochtli.

Una cosa que no entendí durante mucho tiempo fue cuánto dañó al anticomunismo, simplemente, aceptar a las tropas nazis e invertirlas, tratando de prohibir a los comunistas como si fueran nazis malvados.

Pero perderá si pinta el logotipo de Jared Taylor (12) en su escudo. (La vida es demasiado corta para leerlo).

Pero si pintas el logo de la libertad en tu espada, ganarás

En la actualidad, lo que está pintado en tu escudo es

"Libertad, para mí"

Este es un mensaje muy poco atractivo

Es indignante que hayan sacado los libros de Dugin de Amazon.

Por ejemplo, el “The Second Red Scare” invierte a las tropas de la loca agitación anti-alemana de la Primera Guerra Mundial. Fracasa

invierte a las tropas de la "borrachera" de FDR. Fracasa

Por eso siento que después de estos enfoques "pragmáticos"

De hecho, es hora de ponerse los pantalones de  gran tipo de Dios

Y defender al principio real, independientemente, de los libros que se quiera o no leer, con los que se esté de acuerdo, etc.

¡Los conservadores han pasado, literalmente, cien años intentando todo lo demás!

Si Dios quiere que perdamos, ciertamente perderemos

No creo que él quiera que perdamos de rodillas, ¿verdad?

Los únicos principios relevantes para nosotros son aquellos en los que realmente creemos. Nunca prohibirías a Taylor o a Jones y lo sabes

En cambio, en forma similar, ¿por qué no prohibes “Mein Kampf”, también?

Ellos solo lo harán

Lo cual será un gran regalo, dicho sea de paso, para los nazis en todas partes. No es un regalo lo, suficientemente, grande como para que realmente importen

Pero entonces no tendrás nada que decir

En cierto sentido, la falacia fundamental aquí es la creencia de que el conservadurismo es un actor, que importa, que está participando en un discurso democrático sobre la dirección de nuestra gran nación.

“Estoy de acuerdo en que la Derecha ha preferido ser un hermoso perdedor. ¡Quiero ganar!”

Es incluso peor que esto

“¡Ahora [es decir, con Trump] ni siquiera podemos ser unos caballeros perdedores! Somos una basura”.

Los conservadores han sido hermosos perdedores que se emocionan con victorias completamente falsas.

¡Pensaron que habían ganado cuando eligieron a Ike!

Ike fue un general político del New Deal y un liberal de toda la vida. Había sido mencionado en el 48 para la nominación demócrata. Willkie en el 40 fue demócrata hasta el año en que se postuló

¿Qué clase de mierda del Tercer Mundo es esta?

Mira, la mayoría de los conservadores de hoy estarían de acuerdo en que el país se está convirtiendo en un Estado de partido único y no con participantes iguales.

Pero ellos, todavía, no llevan toda la armadura de Dios.

Porque creen que esta situación es nueva. En realidad, lo acaban de notar, es mayor que ellos y que la mayoría de sus padres

Entonces, creyendo esta mentira, reaccionan al problema de una manera totalmente falsa e ineficaz, lo que tiene un efecto nulo incluso cuando “ganan” sus elecciones.

“Esto es muy interesante: [enlace al ensayo de Scott]”

Lo es, pero refleja muchas de las mismas distorsiones sistémicas.

Su modelo es "así es como los republicanos pueden participar de manera efectiva en nuestra democracia"

No, "cualquier cosa que no sea un cambio de régimen es inútil e incluso contraproducente"

Similar al trabajo de David Hines a este respecto

Otro escritor que aconseja a los contras que utilicen las herramientas de los liberales para organizarse políticamente en torno a sus intereses. Por supuesto, las organizaciones de los liberales son todas como el césped artificial: frentes comunistas, básicamente

En realidad, cuando cualquier democracia muere, hay tres momentos

Uno cuando la participación todavía funciona

Uno en el que la participación ya no funciona, pero las elecciones aún pueden convertirse en un arma como herramienta de cambio de régimen.

Uno en el que las elecciones no funcionan en absoluto y son una broma total. Y uno cuando las elecciones se cancelan porque son un chiste viejo

Creo que cognitivamente, los conservadores se han dado cuenta de que están en la segunda fase

Pero en muchos sentidos su pensamiento visceral sigue siendo el de la primera

Todos los escritores conservadores convencionales están aterrorizados de ser cancelados y arrojados al autobús con Taylor, Derbyshire y Sailer.

Todos

¿La armadura completa de Dios? Ni siquiera estás usando su corpiño de lata

“Estoy, totalmente, consciente de cómo funciona este proceso. Tu descripción de las tres etapas me recuerda a Sam Francis”.

Don Benito, también, emitió un emoji con lágrimas en los ojos en la última línea y un pulgar hacia arriba en los dos anteriores. "Todos." (Además, por supuesto, en realidad es toda la armadura de Dios. Siempre cometo ese error por alguna razón).

Cuando lees ese artículo con ese legítimo trapo conservador, es de Benito Cereno. Solo hay un escritor en la “National Review”: Benito Cereno. El capitán Delano, en su inocencia, ha subido a bordo de un barco cuyo capitán no es su capitán. El verdadero compañero del capitán Delano no es Benito Cereno, es Babo. Se podría decir que ahora es el capitán. En cuanto al Capitán Cereno, definitivamente no se siente a cargo.

¿Cómo sucedió esto, de todos modos? ¿Cómo consiguió los Estados Unidos una oposición leal que es tan leal, que cuando el régimen dice "saltar" pregunta "qué tan alto?" ¿Cómo diablos es posible que la Izquierda pueda "cancelar" a un escritor de Derecha, pero no al revés? ¿Cómo diablos un demócrata gana la nominación republicana, dos veces?

“Estados Unidos es un estado de partido único. Pero con la típica extravagancia estadounidense, tienen dos ". La ironía del intelectual conservador es que lo único que tiene el deber de decirle al público es lo único que no puede decirle a ese público.

Recapitulemos

En primer lugar, estoy de acuerdo con Scott. Los mercados a futuro son buenos. Los expertos, a veces, se equivocan. Los republicanos son el partido polirracial de la clase media. Estas cosas son ciertas; deberíamos decirlas en voz alta. Sin embargo, ¿cuál es nuestro panorama político real?

Puedes ser republicano. El Partido Republicano, incluidos sus desquiciados márgenes  de la "extrema derecha", contiene un espectro completo que va desde el fraude puro al fascismo puro. La corrupción, la traición y la perversión se observan en todo este espectro. En última instancia, el Partido Republicano es un partido de perdedores y apoyarlo es ser un perdedor. Cuando les da ideas, son ideas falsas para ayudar a sus funcionarios a defraudar a sus votantes o ideas reales para construir el fascismo en los Estados Unidos.

Puedes ser demócrata. El Partido Demócrata, incluidos sus desquiciados márgenes hasta “Antifa”, contiene un espectro completo desde la burocracia pura hasta el sadismo puro. La corrupción, la adulación y la perversión se observan en todo este espectro. En última instancia, el Partido Demócrata es una organización criminal y apoyarlo es ser un criminal. Y como es el partido gobernante, a menos que te opongas a él, lo apoyas.

Y los "terceros" son aún peores. ¡Y la gente me pregunta por qué no me gusta la democracia! Pero volvamos a la molesta pregunta de Lenin: ¿qué se debe hacer?

El sueño de Coriolano y el mío

Claramente, un resultado óptimo para Coriolano sería que, de alguna manera, pudiera terminar como el rey de los volscos y el cónsul de Roma. Los romanos reales se lo habrían tomado muy mal; imagino que, también, lo harían los volscos. Aún así, ¿por qué no puede haber paz? ¿Por qué no podemos llevarnos bien todos? Ese era el sueño de Volumnia; sigue siendo uno bueno.

En última instancia, como Scott Alexander, soy romano. Me gusta la comida romana. Tengo acento romano. De hecho, ahora vivo entre los volscos y encuentro mucho que admirar en ellos. No soy uno de ellos; ni mis hijos serán como ellos. No tengo ningún deseo de verlos saquear Roma, ¿por qué querría yo ver eso?

Por qué, no hay razón. Excepto que, como dijo Coriolano, "pelearé contra mi país enfermo destrozado por la melancolía de todos los demonios inferiores". Y como un cirujano, lo lleva tan lejos que casi pensamos que su enemigo es el país, no su enfermedad. Al final, fracasa y nunca sabremos qué es lo que  debería haber hecho en su lugar. O al menos nunca podemos estar de acuerdo.

Pero, permítanme exponer tres axiomas que creo que son evidentes por sí mismos.

Primero, Italia contiene tanto romanos como volscos. Y Roma contiene tanto patricios como plebeyos. Todos estos pueblos tienen que aprender a compartir la península de forma pacífica.

En segundo lugar, Roma está rota. Si hay alguna fuente de energía externa que pueda volver a unir a Roma, es la de los volscos. Los volscos no pueden participar en Roma. Su política ahora es binaria. O no hacen nada o derriban a Roma.

En tercer lugar, los volscos pueden derribar a Roma; pueden saquear Roma; no pueden gobernar Roma. Dejar que la clase media gobierne sobre la clase alta es lo que es el fascismo. Y el fascismo, simplemente, no funciona, por mucho que queramos que funcione.

Ningún país prosperó jamás diezmó a su propia aristocracia, aunque muchos han intentado el experimento. Y ni siquiera tenemos una clase media (pequeña burguesía) que pueda hacerlo. Los groseros pastores de Antium pueden haber tenido la virtud y la energía para saquear Roma; los adictos a la televisión de Arkansas, claramente, carecen de la virtud y la energía para saquear Washington. Y aquellos que ni siquiera pueden despedir, ciertamente nunca podrán gobernar.

De estos axiomas derivamos tres teoremas obvios.

Primero, si los volscos derrocan a Roma, el objetivo del cambio de régimen no es lanzar un régimen volsco, que favorecerá a los volscos sobre los romanos; sino lanzar un régimen italiano, que tratará a todos los grupos y a los pueblos de Italia con rigurosa imparcialidad y con un afecto uniforme, mientras se olvida todo el pasado antes del día de su propio nacimiento, aniquilando -ceremonialmente- todos y cada uno de los rencores históricos.

Si el objetivo de los volscos es asegurarse un buen gobierno para ellos, pueden tener éxito. Pero si su objetivo es hacerse con el poder,  fracasarán. Y no pueden tener éxito participando en el régimen romano, sólo reemplazándolo por algún otro régimen del que se pueda esperar que los gobierne bien y de manera estable.

En segundo lugar, este próximo régimen no puede reutilizar la organización, el personal o los procedimientos del antiguo régimen. De lo contrario, no habrá ningún cambio de régimen. Pero si la mayoría de los antiguos empleados no están satisfechos con el cambio, sus indemnizaciones por despido son inadecuadas. Dado que el próximo régimen los posee, pero no los quiere, se verá obligado a comprarlos.

Incluso hay un lindo acrónimo para cualquier futuro Coriolanus: JBE, que significa Jubilar a Todos los Empleados del Gobierno. La única excepción son las unidades, como gran parte del ejército y otras fuerzas de seguridad, que todavía operan por comando en lugar de por proceso.

En tercer lugar, debido a que los volscos, a pesar de sus virtudes campestres, no tienen modales en la mesa y apenas saben qué extremo de un bolígrafo sostener, la mayor parte del personal del próximo régimen seguirá siendo patricio romano. Deben ser los auténticos servidores del régimen, no sus amos silenciosos. Cualquier nuevo régimen deberá gestionarse de arriba hacia abajo, no de abajo hacia arriba.

Una razón por la que el cambio de régimen en los Estados Unidos será, sorprendentemente, fácil es que los Estados Unidos sigue estando lleno de personas que saben cómo hacer frente a organizaciones muy grandes y efectivas muy rápidamente, principalmente mediante el despliegue de un ejército de generalistas muy talentosos. Sin embargo, la mayoría de estas personas distribuyen anuncios, fabrican juguetes o idean complicadas formas matemáticas de robarse unas a otras. Exagero, un poco.

Y sí, la mayoría de ellos son liberales. Culturalmente, yo también, y por lo que sé de mis lectores, probablemente, Ud. también. Todos somos Coriolano. Sí, la mayoría de ellos son liberales,  tres segundos después del final de este ridículo sistema, no importará en absoluto.

Venga conmigo si le gusta este plan, o incluso si no.

Traducción y notas: Carlos Pissolito

Notas:

  1. Scott Alexnader es un escritor, periodista y guionista norteamericano.
  2. Bockaroo Banzai es un héroe espacial de una película cuyo guión fue escrito por S Alexander.
  3. Karl Christian Rove es un consultor político de Estados Unidos reconocido por haber sido el consejero mayor y el principal estratega político del presidente George  Bush Padre. 
  4. MUBI es un distribuidor, productor y servicio de streaming basado en la suscripción que ofrece una selección de películas.
  5. Whole Foods Market, Inc.​ es una cadena estadounidense de supermercados fundada en 1980. Tiene su sede en Austin, Texas.​ Whole Foods vende alimentos naturales y orgánicos.
  6. El Indiana Klan era una rama del Ku Klux Klan que no solía practicar la violencia abierta, pero que utilizó la intimidación en ciertos casos. 
  7. El autor usa la abreviatura “libs” por “liberal” y puede  tomarse por nuestro término: “progresista”. 
  8. La National Public Radio (más conocido como NPR) es una organización de medios estadounidense sin fines de lucro que produce programación para una red nacional de más de mil estaciones de radio pública en los Estados Unidos. La NPR produce y transmite noticias y programación cultural.
  9. MSNBC es un canal de televisión por suscripción estadounidense operado por NBC Universal.
  10. Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller fue un teólogo alemán y pastor luterano, conocido por su oposición al régimen nazi a fines de la década de 1930 y por su poema ampliamente citado: "Primero llegaron ..."
  11. En el idioma ruso, la palabra glasnost tiene varios significados generales y específicos. Se ha utilizado en ruso para significar "apertura y transparencia" desde al menos el finales del siglo XVIII. A mediados de la década de 1980, Mikhail Gorbachev lo popularizó como un eslogan político para una mayor transparencia del gobierno en la Unión Soviética.
  12. Samuel Jared Taylor es un supremacista blanco, racista​​​ y filósofo​​ estadounidense. Es el fundador y editor de American Renaissance, una revista en línea de supremacía blanca.


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