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domingo, 5 de enero de 2014

El aislamiento industrial brasileño.

 

 

http://www.clarin.com/opinion/Brasil-aisla-nuevo-sistema-produccion_0_1060694015.html

Brasil se aísla del nuevo sistema de producción.


Por Jorge Castro - 04/01/14        

          
La inversión global (ante todo en la industria manufacturera) y el comercio internacional están intrínseca y necesariamente vinculados a través de las redes transnacionales de producción; sus actores, las firmas globales (TNC’s), invierten en activos productivos del mundo entero e intercambian luego insumos y productos intermedios dentro de sus cadenas de valor, que abarcan 80% de las transacciones internacionales de bienes y servicios en la segunda década del siglo XXI.
Este es el núcleo estructural del capitalismo en su fase de globalización, el vector fundamental que define su sentido como totalidad. “En toda sociedad hay una determinada producción, que asigna a las otras su rango y su influencia.
Es una iluminación general en la que se bañan todos los colores y se modifican sus particularidades”, dice Marx en Grundrisse. Por eso es imprescindible llevar una doble cuenta en el comercio internacional de hoy. Así, 28% de las exportaciones globales son valor agregado previamente importado, que posteriormente se incorpora a productos y servicios nuevamente vendidos al exterior. Las exportaciones globales ascendieron a US$ 19 billones en 2010, y de ellas US$ 5 billones fueron “doblemente contados”.
La “nueva revolución industrial” funde a los servicios con la manufactura a través de su completa digitalización.

Por eso, la mitad del valor agregado de las exportaciones industriales (46%) proviene ahora del sector servicios, en un proceso de creciente indiferenciación, tecnológicamente cada vez más avanzado.
La participación de los países emergentes en las redes transnacionales era 20% del total en 1990, fue 30% en 2000, llegó a 40% en 2012 y alcanzaría a 65% en 2030. Correlativamente, las TNC’s del mundo emergente eran 2% del sistema en su conjunto en 1990, hoy son el 25% y treparían a 40 por ciento en las próximas dos décadas (UNCTAD, 2013).
De ahí que el factor decisivo del desarrollo manufacturero de los países emergentes en los últimos 25 años haya sido la inversión directa (IED) de las firmas globales, cuya consecuencia es el aumento sistemático de las exportaciones industriales. Este proceso de globalización productiva se ha acelerado en los últimos 10 años. La relación stock de IED/comercio internacional era 50% en 1991 y ha alcanzado a más de 100% en 2010.
Brasil es el único país latinoamericano que logró completar el proceso de industrialización a través de la sustitución de importaciones, logrando incluso, en la década del ’70, entrar en la fase de las exportaciones manufactureras; y en todo este proceso, el capital extranjero cumplió un papel fundamental (Juscelino Kubischek).
A partir de 1995, el stock de IED en Brasil se multiplicó por cinco. Era 5% del PBI entonces y trepó a 27% en 2010. En este período, Brasil se convirtió en el cuarto país del mundo en materia de atracción de inversión extranjera (US$ 66.500 millones en 2012) y sería el tercero en 2020, detrás de China y EE.UU.
Aun con este inmenso stock de IED, Brasil está afuera de las cadenas globales de producción.
Por eso está aislado del núcleo central de la época, fuente del 100% del auge de la productividad en el siglo XXI. Esta es la causa fundamental del retraso de la industria brasileña, cuyos costos de producción son 30% /40% mayores que los de sus competidores; y este anacronismo es lo que convierte a la economía de Brasil en una realidad cerrada, fragmentada, incapaz de competir, cuyo crecimiento potencial se orienta al estancamiento en el largo plazo (2% anual).
Este retraso es lo que sostiene el cierre de la economía brasileña, último resabio del difunto “consenso varguista”, propio de un país que quedó atrás en la “década perdida” del ’80.
Lo esencial es vincular a la industria brasileña con el sistema integrado transnacional de producción, con la inversión global de la época, de tipo “vertical”. Lo demás es por añadidura.

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