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sábado, 18 de abril de 2015

Estrategia vaticana.



Un Papa argentino ¡mamma mia! II.




 Alberto Buela


Gran revuelo levantó en el mundo católico progresista o para mejor ex católico el artículo de Vittorio Messori sobre Francisco en Navidad.
El teólogo brasileño Leonardo Boff le salió al cruce con los tapones de punta. Primero le cambia el título al artículo y en lugar de traducir correctamente Dudas sobre los vaivenes y contradicciones del Papa Francisco, traduce sesgadamente “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco”.
Así una cosa es preguntarse por las dudas y contradicciones y otra distinta por el rumbo que sigue el Papa. Lo que le interesa a Boff, como le interesó toda su vida, es marcar el sentido que debe de seguir la Iglesia y no que es lo que haga Francisco. Y en ese intento de “marcar el sentido que debe seguir la Iglesia,” como su eterna propuesta de que los curas se casen no prosperó, dejó la Iglesia y se casó con una monja.
Y al pobre Vittorio Messori lo trata de entrada de “converso”, como si los Boff, esos gringos que habrán llegado a Brasil a principios del siglo pasado, no suenen a los oídos iberoamericanos más a protestantes o judíos que a cristianos viejos.
Es cierto que el artículo de Messori es centroeuropeo, bastante mediocre y algo temeroso de, no sabemos bien, qué perder. Es que la Iglesia católica ya no tiene mucho que perder, pues desde el fracasado Vaticano I, viene perdiendo todo.
Pero no es hiriente como el de Boff, no es engreído como el de Boff, no es expresamente falso como el de Boff. Esto último se ve en las falsas estadísticas que maneja: en Europa el 25% es católico, en el tercer mundo el 73% y en América latina el 49%.



Pero cómo puede ser que Iberoamérica (mal llamada por Boff A.Latina) solo tenga la mitad de su población católica y el tercer mundo (África y Asia) la supere en un 24% cuando los católicos allí son minoría salvo en Filipinas. 1
Con estos falsos datos sobre el catolicismo Boff le hace el juego a las iglesias evangélicas y luteranas de Iberoamérica .Seamos serios, no se puede escribir con datos tan falsos, salvo que se defiendan intereses ocultos. No hay que olvidar que la clase dirigente de Brasil es en su mayoría evangelista y Boff pasó de cura a funcionario del PT y del gobierno brasileño.
Mi experiencia, estuve en enero dictando unos cursos en Francia y España, me dice que a Francisco no lo quieren y es por las razones, mutatis mutandi, que esgrime Messori: imprevisibilidad, contradicciones sobre distintos temas, falta de solemnidad, y cosas del mismo tenor.
Y bueno, es así, Francisco es un Papa argentino y como tal es “mistongo”, como dijera el cura Leonardo Castellani sobre nosotros. Entre el gorrión y el jilgero está el mixto. Está bien, no somos ni chicha ni limonada, pero somos lo que somos, y Francisco no puede dejar de ser argentino.
El pavote de Boff de esto no sabe nada. A él lo único que le interesa es condicionar, dirigir, orientar, marcar el sentido que debe seguir la Iglesia. Es un ideólogo de la religión cristiana y en ese aspecto toda su tarea es injustificable.
Y para colmo cuando habla del Espíritu Santo lo hace en nombre de una ortodoxia solo conocida por él. Yo creo que termina sus días fundando una iglesia propia y al estilo brasileño.
Y en cuanto al periodista Messori con este artículo se acercó mucho a la definición que da Paul Feyerabend de “analfabetos locuaces” para los periodistas. Se apoyó en lo episódico y no barruntó el lento cambio de y en la centralidad de la Iglesia que se viene produciendo.
Por todo ello repitamos el título de nuestro primer artículo: un Papa argentino ¡mamma mia!. Es que no se le puede pedir peras al olmo, y a un argentino no se le puede pedir que sea siempre serio, no es que no lo seamos, pero no lo somos siempre. No se le puede pedir una ortodoxia teológica a un hombre que a gatas recibió una formación sociológica. No se puede exigir, en definitiva, un camino lineal, a un Papa argentino, cuando nosotros somos los reyes de la gambeta. Y esto no solo en el fútbol (Maradona, Messi, Sivori, Coco Rossi, Rojitas, Walter Gómez) sino en la vida en general y en la política en particular. En este sentido se siguen preguntado los europeos: qué es el peronismo.
Nosotros creemos, y esto no lo vieron ni Messori ni Boff, que la gran limitante de Francisco y de la Iglesia post Vaticano I es que tiene cercenado el acceso a lo sagrado. Se ha disuelto después de un siglo y medio la actio sacra, y sin ésta no hay acceso a lo sagrado.
Y para remediar esto se necesita un Papa que sea un poco más que argentino y que el Espíritu Santo sople con fuerza de ventarrón.