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miércoles, 25 de mayo de 2016

El plan secreto para establecer un 'Ejército europeo'.









Carlos Esteban

La UE sería "la segunda potencia militar" del mundo si los países miembros unieran sus recursos de defensa, ha declarado a EFE Jesús Núñez, comandante en la reserva y codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), quien ha lamentado la actual "cortedad de miras inquietante" de los líderes europeos.
Yo, naturalmente, no puedo competir ni de lejos con los conocimientos del Comandante Núñez, pero tengo los conocimientos históricos y periodísticos justos para advertir que una fuerza de defensa no se consigue meramente sumando ejércitos como si fueran piezas y que no siempre el todo es tan grande -o tan eficaz- como la suma de sus partes.
En otra palabras: lo que para Núñez -y para Schulz o Juncker- es un sueño, para muchos europeos es simplemente una pesadilla. ¿Querría un húngaro luchar y morir por lo mismo que un alemán? ¿Dónde están los patriotas comunitarios dispuestos a derramar su sangre por la bandera de las doce estrellas?



De hecho, aquello cuya ausencia tanto irrita a Núñez es lo que tanto asusta a los británicos que los alemanes han tratado de mantener en secreto los preparativos de un plan para la formación de una fuerza paneuropea por miedo a influir negativamente en el referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la UE que se celebrará este verano.
Pero el plan, un 'libro blanco' alemán, se acabó filtrando a la prensa, y en él se pedía, precisamente, lo mismo por lo que aboga Núñez: acelerar la formación de un ejército conjunto de la Unión Europea que obviase la necesidad de la OTAN.
Por supuesto, el documento no debería hacerse público hasta que los británicos hubieran votado su permanencia en la Unión, porque es conocido que esos insulares, ya al margen de la moneda única, todavía tienen en algo la soberanía nacional. Pero una copia llegó a manos del británico Financial Times sobre este ejército paneuropeo... Que Alemania, por lo demás, aspira a liderar.
Alemania ya ha iniciado este proceso al fusionar sus tropas con las de Holanda, quedando una serie de unidades holandesas bajo mando alemán. Pero es solo el principio. La meta consiste en unificar las tropas de todos los países en un mismo ejército, bajo mando alemán. O, en palabras del documento, para que Alemania "acepte su responsabilidad y asuma el liderazgo". ¿Cuarto Reich, alguien?
Ignoro si Núñez ha meditado que un único ejército significa un solo Estado, y que ese no es un acuerdo que hayan aceptado -o aun debatido- ni de lejos los pueblos de Europa ciudadanos de la UE.
Junto con la Unión Fiscal y Bancaria, la creación de un ejército europeo -no como fuerza adicional, sino como fusión de los ejércitos nacionales, único- es una de las fases esenciales del último esfuerzo de Bruselas para convertir la UE en un megaestado antes de que se venga abajo y se rompa por las costuras.
El crecimiento espectacular de nuevos partidos soberanistas desde Polonia hasta Francia muestra que los ciudadanos europeos empiezan a tener dudas sobre el creciente intervencionismo de Bruselas en sus vidas, un mando que se ejerce totalmente a espaldas de los ciudadanos y con un mal disimulado desprecio por su opinión, como demuestran las declaraciones de Juncker o el escaso respeto a elecciones o referendos.
Para Núñez, la alternativa es "seguir siendo el eterno adolescente que los fines de semana pide la paga a sus padres porque no quiere vivir de manera autónoma y ser responsable de sus actos, y en ese caso seguir bajo el paraguas de Estados Unidos en el marco de la OTAN", o bien asumir que ya "somos una criatura adulta, dueña de su propio destino y tenemos que apostar por una Europa de la Defensa".
No deja de parecernos singular que un militar que, presumiblemente, ha jurado fidelidad a la bandera no entienda que un polaco quizá no se sienta especialmente feliz luchando por lo que decide un francés; en definitiva, que no entienda que los pueblos reivindiquen su soberanía nacional.