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martes, 2 de agosto de 2016

Europa se militariza.

“No es tiempo de velas, es tiempo de balas”








 por Nuria de Madariaga



Los europeos no sabemos defendernos. Ni nuestros Gobiernos nos han preparado para hacer frente colectivamente al terrorismo islámico. Los muertos se multiplican, la masacre de Niza, después el “refugiado” afgano a hachazos en un tren alemán (con lo bueno que era el pobrecito, quién se lo iba a imaginar) ahora Munich, la masacre en el centro Olympia aprovechando que este fin de semana iba a celebrarse la alegre fiesta de la cerveza. Mucha cerveza necesitan los alemanes para obnubilarse y olvidar la ruina que nos ha traído Angela Merkel a la que no juzgaremos, por practicar la templanza y ahorrarnos improperios, pero a la que sí juzgará la Historia, con sus políticas de histriónica redentorista.



Charlie Hebdo, Bataclan, el supermercado kosher, Bruselas, Niza, Alemania, siempre los mismos y auténtica indefensión por parte de unos europeos a quienes no nos interesa que el presidente Hollande mande cuatro aviones a bombardear al Isis, porque el problema no son los de allí, sino a los que tenemos metidos aquí y que nos vemos obligados a cazar si queremos sobrevivir y no nos conformamos con vivir aterrorizados. A la hora que escribo este artículo tres terroristas asquerosos (y me atrevo a decir que no son chinos) tienen de rodillas a la ciudad de Munich. Al igual que durante años y en la actualidad, el terrorismo trata de poner de rodillas a las ciudades de Israel sin conseguirlo. Am Israel Jai. Y no es que los israelíes sean los más valientes de la Humanidad: sencillamente son los más sensatos, saben quiénes son sus enemigos, los llaman por su nombre, ponen un muro por medio y si con todas las precauciones se multiplican los ataques con cuchillos, los atropellos de ciudadanos que esperan el autobús, los atentados y cuando los criminales de Hamás necesitan dinero de Europa para “la reconstrucción” el lanzamiento de misiles comprados gracias a la generosidad de los donantes, si el estado de guerra no es la excepción sino algo latente y malvado, el israelí está preparado para afrontarlo, todos ellos, hombres, mujeres y niños saben que la amenaza está en el aire y se encuentran capacitados para afrontarla.

Tienen el derecho a defenderse y a portar armas del que carecemos en Europa. Son soldados. El pueblo de Israel es un ejército conformado por millones de ciudadanos que se saben respaldados por su Gobierno a la hora de reaccionar ante un ataque. Nosotros los europeos no. Las armas son tabú, la legítima defensa siempre hay que acabar discutiéndola ante un Juzgado, no estamos preparados ni tenemos la oportunidad de recibir una formación militar, tampoco nuestros políticos nos invitan a formarnos porque sería “algo violento y muy políticamente incorrecto”.

El estrambótico “pacifismo” de la izquierda que no es tal, ya que la extrema izquierda es muy de quemar contenedores y romper escaparates al tiempo que agreden a los Policías que no responden por no ser “brutales”, esa imagen bucólica de la Paz Mundial en un mundo feliz es una parida mental de dimensiones estratosféricas. Mientras existan malos que ataquen a los buenos no podrá haber paz. Y no sirve tratar de apaciguar al malo y conformar al monstruo con dulces y golosinas, porque el monstruo, o te teme o te desprecia. Si te teme le das miedo y por miedo te respeta. Si no te teme te despreciará y te dañará. Es una filosofía muy simple.

No es tiempo de velas, es tiempo de balas.
¿Ven que no estamos “israelizando”? ¿Cuántas veces hemos visto tratar por encima, restándole importancia, la “intifada” de los cuchillos en Israel, cuando criminales atacan a personas indefensas a cuchilladas? Lo positivo de Israel es que un palestino puede atacar a una abuela que regresa de la compra cargada de bolsas e incluso matarla, pero que allí hay más ciudadanos y cualquiera de ellos es muy capaz de sacar un arma y dejar frito al palestino: pueden atacar, pero no van a escapar vivos y no porque acuda la policía con el coche patrulla, sino porque un ama de casa que vuelve con sus niños de la guardería está educada para saber repeler una agresión y abatir al malo. Tienen ventaja. Y ahora que lo estamos sufriendo en Europa, que las fieras sanguinarias amamantadas por el buenismo y las subvenciones por el “welcome refugés” emergen de sus guaridas para asesinarnos a hachazos, con cuchillos como la pobre madre con sus dos niñas en Francia acuchilladas por un magrebí por llevar pantalón corto, como las cientos de mujeres víctimas de horribles agresiones sexuales sin que el hombre de Europa tenga los cojones de salir a defenderlas, porque no saben, porque no están preparados, porque no “es correcto”, ahora que estamos en guerra siempre nos queda el recurso de llamar al número de emergencias y esperar a que lleguen los guardias. ¿Tenemos los europeos sangre en las venas? ¿Es lógico que el payaso de Hollande mande a los aviones a Iraq y no se meta a saco en sus peligrosas barriadas y comience a expulsar a los elementos peligrosos a sus países de origen? Y no son franceses. La sangre de los bisabuelos de los franceses empapa aún el lodo de las trincheras de la I y la II Guerras Mundiales, son extranjeros que nunca perdieron la nacionalidad de sus padres, la de origen y a quienes en sus países de origen entienden muy bien los gobernantes.
En Israel cuentan con ventajas y nos israelizamos en Europa sin esas ventajas. El terrorista en Israel, por ley, ve como su casa es demolida y toda su familia expulsada, porque cuando un yihadista se fragua es con la complicidad de su entorno, con el silencio de quienes le rodean y la justicia en su sentido estricto ha de caer sobre todos ellos.

Puede que tardemos en comprenderlo. Pero no es tiempo de velas, es tiempo de balas.

Y de medidas concretas, como la de llevar de forma automática a todos los supuestos “retornados” no al Juzgado sino ante el Tribunal de Crímenes de Guerra de La Haya porque son genocidas. El Isis es genocida. Sus miembros lo son. Y acabaremos en Europa teniendo que crear una macroorganización como aquella Fundación Simon Wiesenthal, bendecida sea su memoria, que cazó durante décadas a los nazis para hacer justicia. Nosotros cazaremos a los yihadistas, Simón Wiesenthal llegó con sus hombres y mujeres adonde los servicios secretos de las grandes potencias no fueron capaces de llegar y la Historia ya conoce y glorifica sus logros. Europa está en constante peligro, como Israel. Pero indefensa, sin hombres y mujeres capaces, lastrados por gobernantes timoratos que adoran retratarse con los grandes monarcas y jeques del petrodólar, cuando cualquier nación con honra jamás tendría relaciones con infractores seculares de los más elementales derechos humanos. Y menos aún con ese dictadorzuelo del Bósforo a quienes en las redes han bautizado como “Cerdogán” y en Francia como “Cochongan” y de ahí a todos los idiomas.

Por algo será que las madres y abuelas, las mujeres sensatas y expertas, nunca somos escuchadas en Europa por los inútiles que nos gobiernan. Quien escribe este artículo es madre y no ha podido ser abuela porque la crisis no da para criar hijos y la gente digna no quiere “la ayuda y la subvención” sino madrugar para ganarse el pan y dar de comer a sus hijos con dignidad y el que no puede ganarse el pan dignamente se ve obligado a renunciar a muchas cosas: ninguna europea pare para alimentar a sus hijos a base de subvenciones. Nosotras no somos de esa leche. Nuestras tripas son otras.
No quieren oir nuestras voces ni nuestros consejos: si no sabéis pedid ayuda a Israel. Tres terroristas asquerosos no pondrían nunca de rodillas a Tel Aviv sino que saldrían los ciudadanos como fieras a capturarlos. En Munich los ciudadanos permanecen escondidos en sus casas. ¡Mañana se iban a esconder como conejos en Tel Aviv! Miles de personas de cacería. Porque saben. Porque abuelos, padres e hijos están preparados, porque hasta sus muchos Premios Nobel han sido antes soldados y el que ha sido militar ya lo lleva agarrado al ADN por siempre jamás. Eso bien los sabe nuestra espléndida Guardia Civil española.

Una abuela habla a Europa: Europa, haz de tus hombres y mujeres buenos soldados capaces de defenderse. Europa, anima a los pueblos a formarse para los tiempos de balas, porque ya ha pasado el tiempo de velas. Europa, aprende de nuevo a glorificar el valor, la lealtad, el patriotismo, la disciplina, el honor y la heroicidad y que se impregnen de ello aquellos que van a vivir los tiempos de balas. Europa, no dejes que nos maten más, sé capaz de llamar al enemigo por su nombre y llamar a combatirlo, no nos dejes indefensos. Europa que rezas al rabí Jesús, el esenio, el judío, mira hacia Israel y que ellos nos enseñen a luchar contra el mal. Europa, nosotras, las abuelas, “sentimos” que esto no puede ser y queremos ser capaces como capaces son las abuelas de Israel. Europa, no olvidéis que somos o hemos sido la mano que mece la cuna y adonde no lleguen nuestros gobernantes tendremos nosotras que llegar.

Europa, tú eres cobarde, nosotras no.!!!!