Estrategia - Relaciones Internacionales - Historia y Cultura de la Guerra - Hardware militar. Nuestro lema: "Conocer para obrar"
Nuestra finalidad es promover el conocimiento y el debate de temas vinculados con el arte y la ciencia militar. La elección de los artículos busca reflejar todas las opiniones. Al margen de su atribución ideológica. A los efectos de promover el pensamiento crítico de los lectores.

domingo, 26 de abril de 2020

COVID19: Un pacto entre mentirosos.

















por Carlos Pissolito

Voy a analizar el posible origen de la pandemia asumiendo como supuesto que el mismo no es natural, sino producto de una modificación genética de laboratorio. La cual,  posteriormente, ya sea por un accidente o en forma deliberada fue utilizada como un arma biológica. Para empezar, voy a citar dos antecedentes. El de la Gripe Española de 1918 y el ataque con Antrax contra medios de prensa y políticos de los EEUU en el 2001 a caballo de los ataques del 11S.



En el 1er caso está documentado que el paciente “0” fue un ciudadano norteamericano del Condado de Haskell. Posteriormente, el virus se esparció por los campamentos militares norteamericanos ubicados en Europa.  Recibió el nombre de “gripe española” porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y por tanto, no se censuró la información sobre la enfermedad.

En el 2do caso, del que me tocó ser testigo presencial; pues me desempeñaba como Agregado Militar Adjunto en los EEUU. El mismo se inició mediante el envío de cartas que contenían esporas de Antrax a varias oficinas de medios de comunicación (ABC News, CBS News, NBC News, New York Post y National Enquirer) y a dos senadores demócratas, localizados en Nueva York, Boca Raton y Washington, D.C., durante el 2001, año en el que se habían producido los atentados catastróficos del 11S. El resultado fue un total de 22 personas infectadas, cinco de las cuales fallecieron.

La investigación del FBI se centró en Bruce Edwards Ivins, un microbiólogo que había trabajado en Fort Detrick que es la instalación norteamericana especializada en guerra biológica. Si bien nunca se probó su culpabilidad, el sospechoso terminó suicidándose por medio de una sobredosis de paracetamol.

Pese a estos antecedentes, Colin L. Powell, como Secretario de Estado de los EEUU, declaró, enfáticamente, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que Irak se encontraba envuelto en la fabricación de armas biológicas (Antrax).

A raíz de esa intervención, el 22 de mayo de 2003,  el Consejo de Seguridad de ONU emitió una resolución para dar el poder de gobernar Irak y de utilizar sus recursos petroleros para la reconstrucción del país a los Estados Unidos y al Reino Unido de Gran Bretaña.

Una vez ocupado Irak y pese a los esfuerzos realizados por las fuerzas de ocupación, no se encontró ninguna evidencia que comprobara que Irak estaba involucrado en los ataques terroristas del 11S o, específicamente, del ataque biológico ya señalado. Tampoco, se pudo comprobar la existencia de ningún programa de armas de destrucción masiva de ningún tipo en desarrollo.

Respecto de la actual pandemia se carece de datos concretos que no sean las acusaciones cruzadas entre los gobiernos de los EEUU contra China y viceversa. A los que habría que sumar acusaciones adicionales de los EEUU contra la empresa Microsoft y contra la Organización Mundial de la Salud, a los que son sindicados como cómplices o colaboradores del gobierno de Pekín.

Sin embargo, es llamativo que Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EEUU, en una interpelación parlamentaria, desarrollada el 11 de marzo de 2020, reconociera que algunas muertes por influenza en los EEUU se identificaron ,más tarde,  como casos de COVID-19. También, es llamativo que la enfermedad se esparciera tras la visita de cientos de atletas del ejército de EEUU que estuvieron en Wuhan para los Juegos Mundiales Militares en octubre de 2019.

Lo dicho hasta aquí no implica que los EEUU sean los creadores del virus, pero sí pone en duda el valor de sus acusaciones actuales.

Por otro lado, no se puede descartar que el iniciador de la pandemia haya sido la propia China, ya que si se observan las consecuencias de la misma, son totalmente favorables a su postura geopolítica. Además, de que tales acciones se encuentran previstas en su doctrina de Guerra Irrestricta. Al respecto se puede consultar: Sebastián Tepedino, "COVID-19: EL RETORNO DE LOS MÉDICOS DE LA PESTE NEGRA SNT" (https://espacioestrategico.blogspot.com/2020/04/covid-19-el-retorno-de-los-medicos-de.html)

Como conclusión provisoria se puede decir que resulta muy difícil determinar quién dice la verdad y quién miente. Por lo que resulta, del más elemental sentido común, no creerle a ninguno de los actores principales hasta que no se disponga de evidencias lo suficientemente sólidas al respecto.


No hay comentarios: