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domingo, 7 de diciembre de 2014

Política de Defensa.


  http://informadorpublico.com/2014/12/06/una-politica-de-defensa/#comment-731050


Una política de defensa.


By Miguel Ángel Sarni
La única función de las FF.AA. es ser operativas y creíbles. Si deben entrar en un conflicto, es porque alguien creyó, con razón o sin ella, que no lo eran. Y hoy, esta credibilidad depende en gran medida de su equipamiento, una parte del cual se puede y debe fabricar localmente por cuestiones de costo. Lo científico, lo tecnológico y lo industrial son la médula misma de una política tecno-industrial de la Defensa. El Poder Ejecutivo definió un plan de inversiones para el equipamiento de las FF.AA. que comprometía la compra de armamentos en los próximos cinco años por un monto de 10.000 millones de pesos. Estas inversiones estaban orientadas principalmente a la compra de aviones de combate, la construcción de un submarino nuclear con el casco del viejo “ARA Santa Fe”, compra de corbetas, y la repotenciación del Tanque Argentino Mediano (TAM).
Si bien, una vez aprobado el presupuesto nacional anual en el Congreso, sus partidas pueden ser redistribuidas a criterio de la Casa Rosada, es de esperar que el Plan de equipamiento 2014-2018 se concrete. Debemos recordar que la ley 24.948, de reestructuración de las Fuerzas Armadas (marzo de 1998), aprobada por unanimidad en el Congreso, contemplaba un importante plan de inversiones para equipamiento en cinco años. El problema es que no se invirtió ni un peso.
Donde la situación da más esperanzas es en el diseño y la construcción de radares y de VANTs (Vehículos Aéreos No Tripulados).


En materia de radares, la firma estatal rionegrina INVAP, número uno mundial en pequeños reactores nucleares, recibió un contrato oficial para lograr dos sistemas distintos: un 2D de control de tráfico aéreo colaborativo y un 3D militar para detectar tráfico no colaborativo u hostil. Los empresarios privados, particularmente en Córdoba, mostraron una notable actividad para desarrollar VANTs de clase I y II (decenas de kilos, y hasta 200 kg): el Lipán, el Caburé, el Strix, el M-COM y los helicópteros CH-6 y CH-7, pero jamás pudieron salir de la escala artesanal.
Nuestra historia aeronáutica nos muestra que la Argentina termina fabricando puros prototipos. El hito de referencia es el ya mítico IA-33 Pulqui II,. Solo de vez en cuando se fabricó algún avión notable en cantidades suficientes para satisfacer usos internos (el Pucará y el IA-63 Pampa, en los 70 y 80), pero que rara vez generan interés externo, por falta de escala y por ser caros.
Con el intento de compra de una docena de perimidos Mirage F1 a España-que bloqueó Francia- se incurrió en un riesgo similar. Se persiste en lo mismo al trasladar el pedido a Israel por 18 Kfir Block 60, que están juntando polvo en el desierto desde hace 20 años.
A diferencia de los aviones tripulados, los VANT ofrecen la oportunidad de comenzar nuevamente. Se agruparon en un consorcio los empresarios particulares e INVAP, la FAdeA (el décimo nombre de la vieja Fábrica Militar de Aviones) de Córdoba y el CITEDEF (Centro de Investigación Tecnológica para la Defensa) como soporte estatal.
El Plan de Inversiones de Defensa debería haber revitalizado Fabricaciones Militares. Con su inteligencia y su capacidad el Tcnl. Savio propuso en 1933 la industrialización del país. La primera etapa fue la creación de la Escuela Superior Técnica, que formó/a los ingenieros militares y, desde hace doce años, ingenieros de la comunidad civil según resolución del Ministerio de Educación 2768 (1992). La segunda etapa fue la ley que creó la Dirección de Fabricaciones Militares que organizó fábricas, diseminadas estratégicamente en el país. La tercera etapa fue el “Plan Siderúrgico Argentino”, base del desarrollo de una industria pesada argentina.
En los últimos veinticinco años se desmanteló la obra de Savio, sin comprender que con ello se socavaba también la industria privada y sus beneficiarios.
Hoy, de la vieja y noble FM quedan en pie tres plantas: en Rosario, la Fray Luis Beltrán de munición y materiales de armas portátiles; en Río Tercero, la de munición y materiales de Artillería, y en Villa María, la de pólvoras y explosivos. Se ha sumado la de Pólvoras y Explosivos en Azul.
Sufrieron confusas privatizaciones y/o cierres ocho de las fábricas militares; la Fábrica San Francisco, la Fábrica de Armas Portátiles “Domingo Matheu” y -en Jujuy- el Establecimiento Siderúrgico Altos Hornos Zapla, y sigue la lista.
Estas plantas, además de armas, fabricaron material ferroviario y de subterráneos, aceros especiales, conductores y hasta transistores. Fueron pioneras en la producción productos químicos para uso frigorífico y agrícola, discos de arado, armas deportivas y la lista sigue. La marca FM era garantía de calidad.
Hay que resucitar un nuevo proyecto, que incluya fábricas militares con aportes estatales, más dinero de privados, amén de eventuales asociaciones de países cercanos.
Algunas sugerencias de Fábricas Militares que nos hacen falta urgentemente:
  • Armamento portátil, subfusiles, fusiles de asalto 5,56, ametralladoras, rifles de precisión, pistolas semiautomáticas.
  • Vehículos de diverso blindaje, pero de propulsión multirruedas.
  • ROVs (Remote Operated Vehicle) vehículos operados a distancia.
  • Software y hardware para la guerra cibernética.
La reconstrucción de una política tecno-industrial para la Defensa debería surgir del consenso de políticos, militares, economistas, empresarios, técnicos y muchos otros argentinos con la capacidad necesaria para actualizar el proyecto elaborado por Savio adaptado al siglo XXI. Se debería estructurar sobre la base de leyes nacionales, alejadas de la posibilidad de quedar a merced de políticas erráticas de gobiernos que sólo piensan en el corto plazo.

1 comentario:

Carlos Pissolito dijo...

Comparto gran parte de los conceptos expresados por el General Miguel Angel Sarni. No me cabe duda motivados por, tanto por su profesionalismo como por su amor a la Patria y a sus fuerzas armadas.

Me permito, acercarle un punto de vista que pretende ser convergente y sumar ideas para una futura y necesaria refundación de nuestro instrumento militar.
Comienzo diciendo que los “fierros” son importantes. Es más, cuando se quiere destacar que tal o cual fuerza militar progresa, ya sea que se la admire por sus compras o se la compadece por la ausencia de las mismas.
Pero los fierros no lo son todo, ni siquiera lo más importante. Una fuerza armada es una organización compleja. Donde su equipamiento son solo uno de sus componentes.
Caros como son. Están casi siempre disponibles para su compra. Obviamente, si se está dispuesto a pagar su precio. También, como argumenta -muy bien el general- se los puede fabricar localmente. Especialmente, a los más sencillos.
Otra cosa son las ideas. Vale decir la doctrina con las con las que esa fuerza empleará a esos fierros. Por ejemplo, no es lo mismo usar a los blindados aislados para avanzar al paso lento de la infantería. Que juntarlos a todos y lanzarlos a toda velocidad hacia la profundidad del dispositivo del enemigo. Lo primero es lo que quiso hacer Francia a comienzo de la 1ra GM. Lo segundo, fue la idea que le dio un triunfo fulminante a Alemania y que el mundo bautizó como blietzkrieg.
A diferencia de los fierros. Adoptar las ideas correctas ya no es tan sencillo. Si bien, están siempre disponibles, no se compran en la farmacia de la esquina. En el caso que referimos, las mencionadas ideas habían sido inventadas por un grupo de militares ingleses antes de la guerra. Lamentablemente, no se las pudieron vender a sus generales ni a su gobierno. Para colmo de males, se las copió un alemán que estaba atento con los resultados conocidos.
Finalmente, tenemos a los hombres como la tercera pata de esta trilogía. Por lejos, la más importante. Ya lo dicen los expertos: las guerras no las libran las armas, sino los hombres. Y estos vienen en una gran variedad. ¿Quién puede negar el efecto multiplicador de un hombre educado, ni que hablar de un genio sobre una organización determinada? También, por carácter transitivo, no es lo mismo un ejército compuesto por una masa de seminalfabetos que uno conformado con gente instruida.
La educación intelectual es muy importante, pero no lo es todo. Siendo la guerra una actividad relativamente sencilla, todo en ella, hasta lo más simple, es siempre difícil de ejecutar. Ergo, las virtudes intelectuales de un soldado van siempre detrás de las de carácter. Y la historia demuestra que estas últimas no se adquieren en forma individual. Necesitan de un ambiente propicio. Uno caracterizado por el sano orgullo de pertenecer a una organización eficiente. Lo que los estudiosos llaman el espíritu de cuerpo.
Hombres, ideas, fierros. Esta es la ecuación y en este orden. En esta década hemos asistido al deterioro sostenido de las tres variables. El de los fierros es quizás el más evidente. No tenemos aviones que vuelen, buques que naveguen ni tanques que tiren y peguen. Ha sido señalado muchas veces en estas mismas páginas. El de las ideas no es tan patente, pero existe. Hoy nuestras fuerzas armadas tienen una doctrina y un marco legal que están totalmente desactualizados.
Pero, el problema principal son nuestros hombres de armas. Puede que estén civilmente educados. Hay doctores y licenciados entre ellos. Pero, solo están semiinstruidos porque no pueden adiestrarse correctamente. No tienen siquiera la munición para hacerlo. Pero por sobre todas las cosas, ellos están desmoralizados. Han perdido su orgullo.
Ha llegado el momento de devolverles esa sana jactancia de ser las armas de la Patria. Hoy, especialmente, cuando se habla de la ausencia del Estado. Hay que dar un primer paso para empezar con su recuperación como uno de sus instrumentos fundamentales. Solo una vez hecho esto, la adopción de nuevas ideas y la compra de fierros tendrá sentido.