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miércoles, 2 de diciembre de 2015

La yijad verde.





http://www.gaceta.es/noticias/yijad-verde-30112015-2054



Ecologismo y yijadismo, aunque parezcan separados por millas de distancia ideológica, están unidos por un mismo odio a las identidades nacionales.





Carlos Esteban - Lunes, 30. Noviembre 2015 - 20:54

El hombre que aparece en pantalla condena tajante "el fascismo que ondea las falsas banderas que cambian de dirección siguiendo la política norteamericana. Somos los soldados que destruirán los ídolos del nacionalismo. No hay honor alguno en defender el robo y el nacionalismo". "Imagine there's no country", que diría Lennon: el vídeo sigue entonando un canto a la belleza de una sociedad multirracial y multiétnica.
Pero no, no se trata de un vídeo promocional de Podemos, ni un alegato de los faranduleros del No a la Guerra (Segunda Parte). Se trata de 'No Respite', el último vídeo realizado por Alhayat Media Center con impresionante despliegue tecnológico para su principal cliente, el Estado Islámico.

Me preguntaba recientemente en estas mismas páginas por la desconcertante simpatía que muestra la izquierda por un ideología, la islamista, que difícilmente puede encontrarse más lejos de sus postulados, y concluía que se trata de una alianza táctica, una carrera contra el reloj para usar al socio en su lucha contra el enemigo común, la civilización occidental de raíces cristianas, en la confianza de que, una vez vencido totalmente el enemigo, pudiera fagocitarse al aliado.



Y aunque sigo pensando que esa respuesta al dilema no es errónea, el último vídeo de reclutamiento de los islamistas me convence de que tampoco es completa. De hecho, los tres grandes movimientos actuales -el progresismo de izquierdas, el globalismo financiero y empresarial y el yijadismo- ven en las identidades nacionales un obstáculo a su avance.

 Es una curiosa coincidencia que la misma ciudad que hace unas semanas sufriera un atroz ataque por parte de quienes quieren borrar fronteras en el nombre de Alá sea hoy la sede de otro movimiento internacional que desea pasar por encima de ellas en nombre del planeta. A lo largo de los próximos diez días, 140 líderes mundiales -como nuestro Mariano Rajoy, Barack Obama, Vladimir Putin y Xi Jinping – se reunirán en París con  40.000 delegados en la Conferencia del Clima COP21 de las Naciones Unidas.

En lo que ya es habitual como espectáculo de teloneros en esta macrofiesta globalista, grupos ecologistas radicales franceses se enfrentaron con los antidisturbios y protagonizaron marchas continuas. Uno de esos grupos se define, curiosamente, como 'yijad verde', y no deja de ser sorprendente ver una juventud parisina tan combativa con el cuestionable dogma del calentamiento global y tan parsimoniosa contra los atentados yijadistas.

 No es un fenómeno exclusivamente francés en absoluto. Una encuesta del gigante demoscópico Pew Research Center Poll el año pasado revelaba que los 'demócratas' -la izquierda americana- temen más el calentamiento global -que se ha mostrado extrañamente ausente de los termómetros en las dos últimas décadas- que el terrorismo del ISIS. El 68% de los demócratas consultados opinaban que el calentamiento global es una grave amenaza, mientras que el 65% decía lo mismo del ISIS.

Esta necesidad de creer y comprometer la vida por una verdad transcendental y de importancia insoslayable que transciende fronteras y por la que vale la pena enfrentarse a los poderes establecidos apela a un mismo tipo de persona, por lo general joven, idealista y rebelde, ya se trate de la apocalipsis climática o del regreso del Mahdi que impondrá la unidad definitiva de la Umma islámica, derrotados todos los infieles.

La ecología no es una mera preocupación por el medio ambiente, sino una rama del marxismo cultural que aplica al planeta el mismo esquema de opresor (el ser humano)/oprimido (Gaia, la naturaleza) que originalmente se aplicaba a las clases sociales, convertido todo en un culto apocalíptico. Así, han convertido lo que debiera ser una labor eminentemente técnica de administración racional de recursos en un gigantesco credo mundial luchando por el cual se sienten parte del ejército de la luz en combate con las hordas de las tinieblas: en sus manos está, no el destino de tal o cual medida o partido, sino del mundo entero. Es, en definitiva, una embriaguez que reconocería perfectamente cualquier muyajid del ISIS.