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viernes, 16 de septiembre de 2016

Colombia: surge una nueva amenaza guerrillera.



http://es.insightcrime.org/analisis/a-pesar-de-los-acuerdos-en-colombia-surge-una-nueva-amenaza-guerrillera







por David Gagne  

Según algunos informes, la guerrilla colombiana del ELN se está trasladando al territorio abandonado por la guerrilla de las FARC como parte de su acuerdo de paz con el gobierno, lo cual pone en evidencia una verdad incómoda: que el ELN tiene mucho por ganar si continúa su lucha armada.
Los habitantes de la remota región del Catatumbo y de la ciudad minera de Anorí, en el departamento de Antioquia, dicen que los guerrilleros continúan cobrando extorsiones, que eufemísticamente se conocen como “vacunas”. Pero los uniformes, dicen, han cambiado: los brazaletes usados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido sustituidos por los del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Hay informes similares provenientes del departamento de Córdoba, al sur del país, que ha sido un caldo de cultivo para diversos grupos guerrilleros y neoparamilitares en Colombia, pero no para el ELN. Los habitantes de la zona dicen que, en lugar de extorsionarlos, el ELN les está ofreciendo a los campesinos comprarles sus cosechas de hoja de coca a un precio más alto que el que les pagaban las FARC.

Estas acciones son un indicio de los intentos del ELN por apoderarse de una tajada del botín criminal que las FARC supuestamente están abandonando como parte de su acuerdo de paz con el gobierno, que fue anunciado en agosto y está programado para ser firmado a finales de septiembre.


El ELN también ha reforzado su presencia en la ciudad cocalera de Tumaco, Nariño, donde ha pasado de sólo 30 hombres a tener más de 100, según la Fiscalía General de la República de Colombia. Dicha zona ha estado tradicionalmente bajo el control de la columna Daniel Aldana de las FARC, que tiene estrechos vínculos con el tráfico de drogas ilícitas. Además, a principios de este año los líderes indígenas informaron que el ELN ya ha ocupado el territorio de las FARC en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca y Chocó, presencia que también ha sido observada por fuentes de inteligencia.

Además de sus incursiones en territorio de las FARC, el ELN está demostrando su poderío militar. El grupo guerrillero está actualmente llevando a cabo un paro armado de 72 horas que entró en vigor el 12 de septiembre en 6 departamentos de Colombia: Arauca, Boyacá, Casanare, Norte de Santander, Santander y Vichada. Este paro se realiza con ocasión del aniversario 36 del Frente Domingo Laín, la unidad militar más fuerte del ELN, que cuenta en sus filas con 500 combatientes y 1.500 milicianos.
Debido al paro armado, el gobernador de Arauca cerró temporalmente el sistema escolar del departamento, el comercio cerró sus puertas, y el sistema de transporte público se paralizó. Un policía resultó herido por un artefacto explosivo.

Menos de un mes antes del paro, el ELN había secuestrado a cuatro cultivadores de arroz en Arauca. Dos de los rehenes, que según los informes se encontraban retenidos en Venezuela, ya han sido liberados.

Análisis de InSight Crime
Colombia está a punto de poner fin a más de 50 años de conflicto armado con las FARC. Pero la posibilidad de que el ELN llegue a un acuerdo con el gobierno parece tan remota como siempre.
Las dos partes sostuvieron conversaciones de paz preliminares durante casi dos años, y el pasado mes de marzo anunciaron que estaban listas para iniciar negociaciones formales. Pero las conversaciones no han comenzado aún, en parte porque el ELN se ha negado a renunciar a la práctica del secuestro, un requisito que puso el gobierno como condición previa para iniciar las negociaciones.

Tal vez un factor que motiva más al ELN a continuar su lucha armada son las posibles ganancias financieras y territoriales que el grupo podría obtener después de la desmovilización de las FARC. Según Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, el ELN sólo está presente en 99 de los más de 1.100 municipios colombianos, mientras que las FARC tienen presencia en 242; es decir, más del doble que el ELN.

Las FARC controlan además cerca del 70 por ciento de la coca que se cultiva en el país, mientras que el rol del ELN en el comercio de drogas ilícitas es mucho menor —y por lo tanto también son menores las ganancias que genera este negocio—. No sorprende entonces que el ELN y los grupos neo-paramilitares conocidos como “bandas criminales”, o BACRIM, estén buscando apropiarse de este valioso capital criminal.

Otro posible beneficio para el ELN es la obtención de personal y de conocimiento de prácticas criminales; en el sur de Córdoba, por ejemplo, las autoridades locales y funcionarios del ejército sospechan que la supuesta presencia del ELN se debe realmente a que algunos miembros de las FARC se han cambiado de bando —o por lo menos de uniforme—.“No creo que [las FARC] se hayan ido tan pronto, y me temo que lo que está ocurriendo es que algunos han cambiado de brazalete”, dijo un alcalde de la región.

Además, los combatientes del ELN que aparecieron en Anorí, según los informes, ya sabían cuánto le debían cobrar a cada una de las personas por las “vacunas”, lo cual indica que se había planeado un relevo de responsabilidades entre las FARC y el ELN.

Finalmente, la estructura de liderazgo del ELN no está unánimemente a favor de las conversaciones de paz. La investigación de campo de InSight Crime permitió descubrir que el miembro más nuevo del Comando Central (COCE) del ELN, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias “Pablito”, se opone a las negociaciones en las condiciones actuales.

Parece incluso que hay división en cuanto a la postura del COCE con respecto al referéndum nacional del 2 de octubre sobre el acuerdo de paz con las FARC. En una carta abierta dirigida a las FARC el 26 de agosto, el comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, le deseaba “los mejores éxitos” al grupo guerrillero en su salida del conflicto. Pero hay informes de que los líderes comunitarios de Arauca que se encuentran haciendo campaña por la aprobación del acuerdo han recibido presiones de los líderes del ELN en la zona.

“Es posible que Gabino haya dicho que ellos no van a participar en el proceso, pero en este sentido, hasta que ‘Pablito’ no hable, nada está escrito”, le dijo un líder comunitario al medio de comunicación colombiano La Silla Vacía.

El acuerdo de paz con las FARC es un logro histórico para Colombia, y el desescalamiento del conflicto con el principal grupo guerrillero del país de hecho ya ha salvado miles de vidas. Pero las fuerzas que buscan mantener al ELN en el campo de batalla y alejado de la mesa de negociaciones indican que el conflicto armado continuará luego de la inminente desmovilización de las FARC.
Y como ocurría antes, la violencia será mayor en las zonas colombianas donde los grupos armados ilegales y las economías criminales son más fuertes. Un habitante del sur de Córdoba le dijo a La Silla Vacía que cuando el ELN anunció su presencia en la zona, él cerró los ojos y pensó: “Parece que habrá más muertes”.