Estrategia - Relaciones Internacionales - Historia y Cultura de la Guerra - Hardware militar.

Strategy – International Affairs – History and culture of War – Military Hardware.

Nuestro lema: "Conocer para obrar"
Nuestra finalidad es promover el conocimiento y el debate de temas vinculados con el arte y la ciencia militar. La elección de los artículos busca reflejar todas las opiniones. Al margen de su atribución ideológica. A los efectos de promover el pensamiento crítico de los lectores.

Our maxim: “understanding before action”
Our purpose is to encourage the knowledge and the debate of issues connected with art and military science. Selection of articles attempts to reflect different opinions. Beyond any ideological ascription. In order to impulse critical thought amongst our readers.

jueves, 26 de febrero de 2015

¡Adiós Haití!







http://informadorpublico.com/2015/02/26/nos-replegamos-de-haiti/


Nos replegamos de Haití.


por Carlos Pissolito • febrero 26, 2015


Una vez más lo “políticamente correcto” se ha impuesto. El discurso ha vuelto a vencer al conocimiento de la realidad y a una sana visión del futuro. Nos vamos de Haití. Pero, por suerte, no todo ha sido en vano. En el camino, hemos aprendido varias cosas que podrán servirnos en el futuro.

Desde siempre hubo quienes se opusieron. Algunos lo hicieron honestamente. Desde una concepción ya superada de lo militar. Aquella que impusiera el prusiano Carl von Clausewitz hace dos siglos. Una que ve una clara distinción en la trilogía: Pueblo, Gobierno, Fuerzas Armadas. Las realidades modernas, lamentablemente, ya no la permiten. Se acabaron las “bellas” guerras entre ejércitos profesionales. Hoy, se libran, entre el pueblo y por el pueblo. Este ha dejado de ser el gran mudo. Ya que por un lado, se ha convertido en el blanco de las operaciones de los actores no-estatales y, por el otro, en su razón de ser para las fuerzas estatales.



Otros, mas maliciosamente, le retacearon a nuestras fuerzas el apoyo que necesitaban. Fuera este legal o material. Con el agravante calificado de ser los responsables institucionales de hacerlo. Solo estuvieron para las calculadas fotos.

Sin embargo, pese a todo. Y gracias a la permanente entrega de nuestras tropas el balance es muy positivo. Estuvimos junto a un sufrido pueblo en sus peores momentos de su sufrimiento. Y lo mejor de todo. Lo hicimos bien. De ellos podemos estar orgullosos.

En Haití reemplazamos a un Estado inexistente. Nos tocó desde enterrar muertos hasta hacer los padrones electorales para sus primeras elecciones libres.

Aprendimos, juntos a nuestros camaradas de armas de Brasil, de Chile, de Perú, de Bolivia, de Uruguay que hay un estilo sudamericano para esas misiones. Uno que supera sobre el terreno al rigorismo de otras culturas. Que pueden gozar de mejores medios materiales, pero a las que les falta el humanismo que nos caracteriza.

Sobre la marcha aprendimos a como desescalar una crisis. A negociar sobre la base de que siempre es mejor ser parte de una solución antes que parte del problema. A aceptar que para ganar no hacía falta nuestra potencia de fuego. Sí, nuestra determinación, nuestro aplomo y nuestra imparcialidad.

Han sido 10 años de presencia de soldados argentinos en Haití. Pasaron por este laboratorio de los conflictos modernos, la masa de nuestros batallones de infantería, entre otras tropas, como los pilotos de helicópteros, el personal de sanidad.

Han vuelto con un conocimiento valioso. El de cómo operar en un conflicto complejo. Un conocimiento que bien podría ser pronto necesario. Para cuando exista la decisión política para que el Estado recupere el control de los espacios cedidos al crimen organizado y al narcotráfico.