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lunes, 16 de marzo de 2015

Brasil: ¿Crisis terminal?




http://www.urgente24.com/237978-18-millon-de-brasileros-dijeron-no-a-dilma-y-al-pt-%C2%BFexplota-brasil

1,8 millón de brasileros dijeron No a Dilma y al PT: ¿Explota Brasil?





El éxito de la manifestación provoca una situación muy compleja a un Gobierno ya de por sí atribulado. No se trata solamente de la petición de impeachment (juicio político a Dilma Rousseff. Pocos líderes políticos de la oposición se muestran favorables al reclamo popular, por razones jurídicas y políticas) sino por el enorme, creciente y público rechazo social que registra Rousseff, reelegida —por un extrecho margen— hace tan sólo 5 meses. La situación en el Legislativo será difícil. Hace 2 días, una marcha convocada por los sindicatos en apoyo a Rousseff congregó en São Paulo apenas 40.000 personas. Hoy, domingo 15/03, en ese lugar se reunieron 210.000 personas, de acuerdo a la estimación de Folha de Sao Paulo. Y muchas de ellas se manifestaron, además, en contra de las medidas del ministro de Economía, el liberal Joaquím Levy, artífice de los programas de ajuste. Así, a la economía atascada, a la política sin horizonte y a la corrupción rampante, a Rousseff se le ha levantado un nuevo frente imprevisible: el de las protestas masivas callejeras, que ya habían comenzado con un cacerolazo masivo. De acuerdo al diario O Globo, en esta ocasión las protestas sumaron en todo Brasil 1,8 millón de manifestantes.



O Globo: "Atos anti-Dilma mobilizaram 1,8 milhão de pessoas no país. Estimativa foi feita com base em dados da PM" (Policía Militar):

"Dilma fracasa en su operación política, que es frágil" "Me preocupa que a Dilma le puede salir el tiro por la culata" Cruje el gobierno de Dilma Rousseff. Aquí, 1 crónica y 2 reflexiones sobre la situación.

Primero, la crónica, de Guido Nejamkis para 247Brasil:

"Las manifestaciones de protesta contra el gobierno y la corrupción reunieron el domingo más de un millón de personas en unas 50 ciudades de 23 estados, entre ellos Alagoas, Amazonas, Bahia, Ceará, Goiás, Minas Gerais, Sao Paulo, Santa Catarina, Pernambuco, Rio Grande do Sul y Rio de Janeiro.

Sólo en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil, la policía calculó en un millón de personas el número de asistentes a la manifestación que ocupó la céntrica Avenida Paulista, en un acto que reunión gente de todas las edades. Muchos expresaron su insatisfacción con la situación económica del país y reclamaron la necesidad de una reforma política.

"Es justo que Brasil se indigne", dijo la diseñadora Lia Marques, de 52 años. Muchos manifestantes llevaban carteles con la leyenda "Fuera Dilma".

También se registraron manifestaciones importantes en las ciudades paulistas de Campinas, Aracatuba, São José do Rio Preto, Presidente Prudente, Piracicaba, São João da Boa Vista, Indaiatuba, Valinhos, Mogi das Cruzes, Araçatuba, Sertãozinho, Franca, Ribeirão, Jacareí, Rio Claro, Jundiaí e Itu.

No hubo inmediatamente una evaluación del gobierno sobre el alcance de las protestas, pero medios locales citaron ministros hablando off-the-record que dijeron que la presidenta Dilma Rousseff se convirtió en el principal blanco de las manifestaciones. Otros evaluaron que los que marcharon fueron los mismos que en octubre votaron al derrotado candidato opositor Aécio Neves.

Al menos 45.000 personas acudieron al acto de protesta en la zona central de Brasilia y otras 25.000 lo hicieron en Belo Horizonte, según datos de la policía, en protestas convocadas por diversos grupos a través de las redes sociales que contaron con apoyo de partidos opositores.

En Río de Janeiro, unas 15.000 personas se reunieron frente a la playa de Copacabana, en un mitín en el que pidieron que la presidenta Dilma Rousseff deje el gobierno e hicieron críticas al oficialista Partido de los Trabajadores (PT). En Río, el diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro fue abucheado cuando intentó hacer un discurso a la multitud reunida. "Ningún político va a subir al camión de sonido", le dijo uno de los organizadores al legislador, quien busca iniciar un proceso de juicio político a la presidenta de Brasil.

Muchos de los manifestantes vestían camisas con los colores de la bandera de Brasil o con consignas contra el gobierno y la corrupción. También cargaban banderas y carteles con pedidos de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

No se reportaron incidentes hasta el momento:

Las manifestaciones fueron convocadas por grupos como Vem Pra Rua (ven a la Calle), Limpa Brasil, Movimento Brasil Contra a Corrupção, Movimento Brasil Livre, Diferença É o Sinal para Mudar o Brasil y Foro de Brasília."

El derrumbe:

Ahora, algunos conceptos para comprender el estallido, deslizados por Antonio Jiménez Barca, para El País, de Madrid, desde Sao Paulo:

"(...) De 2003 a 2010, coincidiendo con la época en la que gobernaba Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil vivió una edad dorada y creció una media de un 4%, con un pico de un 7,5% en 2010, en el epicentro de la crisis financiera mundial. Lo que es aún más importante: cerca de 30 millones de personas, de un país de 200, pasaron de operar en la economía sumergida a gozar de un contrato de trabajo y de vacaciones pagadas.

En una palabra: se integraron a la sociedad creando una poderosa y nueva clase social. Así, Brasil daba un salto de gigante e ingresaba en la modernidad. La ascensión parecía no tener fin y quedó simbolizada cuando Río de Janeiro, en octubre de 2009, se ganaba el derecho de albergar, por primera vez en Suramérica, unos Juegos Olímpicos, los de 2016, quedando por delante de Chicago, Tokio y Madrid. Hoy, seis años después (a menos de dos de que se celebren dichos juegos, que nadie comenta ahora) el gigante latinoamericano coquetea con la recesión económica, su inflación trepa hasta el 7,7%, el desempleo sube, aunque aún se mantiene pegado al 5%, el dólar cada día se vende más caro (la última cotización ya está a 3,2 reales) y el país vive inmerso en una crisis política y en un escándalo inmenso de corrupción que cada cierto tiempo sacude las estructuras de poder hasta hacerlas temblar de pánico.

¿Qué pasó? ¿Cuándo empezó la pendiente abajo? (...").

La respuesta es diversa. Urgente24 ya ha sostenido, en el pasado, que Lula da Silva fue como Néstor Kirchner: dilapidó el 'viento de cola' del precio de la soja que Brasil exporta aún más que la Argentina. Los días de oro de los commodities no fueron aprovechados por Lula para reformar la matriz productiva sino que para sumar gasto público y articular una trama de alianza políticas muy onerosas, probablemente corruptas, para sostenerse en el poder, y luego elevar a Dilma Rousseff.

Dilma comenzó limitada hasta en la conformación de su gabinete. Ella se conformó con despedir a los ministros cuya corrupción llegaba a los medios pero no modificó el 'sistema' sino que exigió 'prolijidad'. Dilma no es corrupta pero nunca fue eficiente en modificar el 'sistema' porque eso suponía ir contra Lula da Silva.

Luego, la impericia de la Presidente, decidida a conservar el ministro de Economía heredado de Lula da Silva contra la advertencia de todo el capital externo que advertía acerca de la necesidad de cambios. Guido Mantega continuó con su política bastante similar a la del kirchnerismo argentino, y Brasil dejó de crecer cuando cesó el 'viento de cola', sin posibilidad de buscar una alternativa de expansión. Recientemente, ya reelegida, Dilma fue forzada por los mercados -ya que ella no quería- a cambiar a Mantega y otros funcionarios. Pero tampoco hay que cargar las tintas sobre Dilma. Hay un sistema en crisis, el que articuló Lula da Silva a partir de la alianza entre el Partido de los Trabajadores y el Partido del Movimiento Democrático Brasilero. La corrupción escandalosa en Petrobras, la mayor empresa del país, es hija de ese 'sistema'.

Y sobre lo que puede ocurrir, Juan Arias, también para El País, desde Sao Paulo:

"(...) Como mínimo, Dilma debería mañana mismo rehacer su gobierno, empezando por reducirlo a la mitad. Hoy con 39 ministros, es mayor que el de los gobiernos de Estados Unidos, Alemnia juntos. Es el país después de China, con mayor número de ministros del mundo con un gasto federal de 377. 000 millones de reales.

El gobierno necesita de pocos ministros pero a la altura de la crisis en la que está inmerso, con un corto circuito con el Congreso y con la opinión pública y una economía agonizante.

El expresidente Lula da Silva confesó que su partido, el PT, con doce años en el gobierno, necesita refundarse y volver a sus orígenes ya que la opinión pública lo culpa de haberse corrompido, de haberse apoderado del Estado y de ser el mayor protagonista de los dos mayores escándalos de corrupción política: el mensalâo y el petralâo.

Ese momento ha llegado y no puede esperar más. Los manifestantes arrastraban un cartel que decía: “Vete, Dilma y llévate también al PT”.

Brasil vivirá mañana uno de los momentos más serios y más graves de reflexión política y social sobre su presente y su futuro.

El Brasil que ha confesado haber perdido su paciencia, merece respeto por parte de sus gobernantes y políticos. (...)".